Gay, Piqué, Abad... y Mas

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23 de octubre de 2011 (14:37 CET)

En un breve espacio de tiempo, en apenas algo más de dos semanas, tres importantes dirigentes empresariales han salido a la palestra con el objetivo de dejar claramente sentada la opinión de sus representados ante los poderes públicos.

Abrió el fuego el 7 de este mes, el presidente de la gran patronal catalana, Joaquim Gay de Montellà, con motivo de la entrega de los premios Ferrer Salat. Le siguió Josep Piqué, presidente del Círculo de Economía, una institución a caballo entre el empresariado y el mundo académico, aunque cada vez más volcados hacia los primeros, con la lectura de una nota de opinión el jueves 20.

Y finalmente Antoni Abad, presidente de CECOT, la patronal vallesana –pero con ambiciones expansivas-, que aprovechó la tradicional "Nit de l’empresari" para exponer ante los asistentes su análisis de la situación actual junto a las propuestas que a su juicio deberían ser llevadas a cabo con urgencia.

Los tres dirigentes, de trayectorias personales y políticas muy distintas, mostraron en sus intervenciones unos enfoques y reivindicaciones con apreciables diferencias entre ellos. Una buena noticia para los que nos preocupa la salud democrática de este país en el que el clientelismo rampante difumina a menudo los perfiles de cada cual hasta hacerlos irreconocibles.

Gay, el hombre que sucedió a Juan Rosell en la presidencia de Foment cuando éste fue aupado al liderazgo de la CEOE y de cuya personalidad pública se tenían pocas referencias, hizo un discurso austero en las formas y continuista en los contenidos: adelgazamiento de la administración, cambios fiscales y laborales, apoyo a un nuevo marco de financiación autonómica o pacto fiscal, si se prefiere llamar así, pero... siempre que eso no suponga tensiones innecesarias y contraproducentes con el resto del Estado español, tal y como reflejaba la crónica que hizo Xavier Salvador.

Josep Piqué, cuya llegada a la presidencia del Círculo de Economía fue tibiamente e infructuosamente obstaculizada por sectores afines a CiU y PSC, se estrenó este pasado jueves con la primera Nota de Opinión que la entidad emitía desde que fuera nombrado como sucesor de Salvador Alemany.

Desde los dos partidos mencionados había razones suficientes para el recelo: Piqué no sólo había sido hace unos años presidente del PP catalán y en su momento un destacado miembro –llegó a ser ministro de Asuntos Exteriores y portavoz- de gobiernos de José María Aznar, sino que en la actualidad preside la aerolínea Vueling, cuyas quejas sobre el trato de favor que la Generalitat actual –gobernada por CiU- y la anterior –que lo estaba por el tripartito que lideraba el PSC- otorgan a Spanair no pierde ocasión de pregonar urbi et orbe.

La reflexión que se muestra en la citada Nota de Opinión es mucho más exigente hacia el ejecutivo que preside Artur Mas, como se puede leer en este enlace: política de austeridad y recortes, sí, pero explicando previamente con claridad las prioridades y los objetivos; pacto fiscal, ¿por qué no?, pero exponiendo asimismo con mucha claridad al servicio de que política económica se llevará a cabo ese aumento de ingresos.

En una línea muy distinta se manifestó en la noche del viernes Antoni Abad, presidente de CECOT. Abad, que no oculta su militancia convergente, hizo un discurso que hubiera podido firmar la propia ejecutiva de CiU: aplausos enardecidos a la política de recortes y exigencia de un pacto fiscal sin matices en la misma línea que lo defiende el programa electoral de la formación nacionalista.

Perfectamente legítimo. Pero ese alineamiento sin ambages de una organización patronal con la política de un gobierno es susceptible siempre de levantar sospechas. ¿No tiene el empresariado organizado en torno a la CECOT ninguna crítica que hacer al gobierno de Mas, nada que pedirle? ¿No tiene siquiera objeciones a la política que lleva a cabo el departamento de Empresa y Empleo de Francesc Xavier Mena?

No al menos según se desprende del discurso de Abad, cuyas referencias reivindicativas pecaron quizás en este sentido de un poco simples: España lo hace mal (prácticamente textual), Mas adelante. Hasta sus referencias muy críticas hacia la permanencia en las cajas de cargos responsables de malas gestiones anteriores sonó raro si se tiene en cuenta que ha sido nombrado presidente de Unnim hacía unos pocos días.

Ni siquiera a la hora de otorgar los premios coincidieron las dos patronales que lo hacían: Foment destacó la labor de José Ferrer, presidente de honor de Freixenet; Cecot prefirió homenajear a María del Mar Raventós, presidenta de Codorníu. La pluralidad, algo limitada, eso sí, hasta en el cava elegido.
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