Fergo Aisa se busca fuera las habichuelas

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09 de noviembre de 2011 (17:58 CET)

Tras la retirada de la demanda de concurso de acreedores por parte de CatalunyaCaixa, el grupo Fergo Aisa se ha puesto rápidamente las pilas en busca de contratos con los que obtener recursos que le saquen de la delicada situación financiera que atraviesa, con 418 millones de euros de deuda. Entre ellos 117 ya vencidos, como los 84 millones de un crédito sindicado y otros 25 de una emisión de bonos. Y la estrategia para levantar el vuelo, vista la situación en España, pasa por virar el foco de su actividad a países emergentes de cara a recuperar algo de credibilidad.

El mercado parece darle razón. Tras un retorno vacilante este martes al mercado bursátil tras cinco meses y medio de suspensión, con una pérdida de la acción del 6,25%, los títulos de la compañía presidida por Carlos Fernández han repuntado con fuerza al iniciar un primer paso en esta aventura internacional. Un acuerdo exclusivo con la compañía de Abu Dhabi Royal United Partners, permitirá a Fergo Aisa formar parte del pull de empresas encargadas de desarrollar proyectos de infraestructuras en Emiratos Árabes Unidos, junto con la empresa española Corporate Bonanza, representadas en Abu Dhabi por su branch manager Javier Bengoechea.

El acuerdo comporta la constitución y registro en Abu Dhabi de la sociedad Fergo Aisa-Abu Dhabi de cara a aprovecharse de los 80.000 millones de dólares (unos 58.600 millones de euros) de inversión que tiene previsto acometer el Gobierno de Abu Dhabi entre 2012 y 2014 en carreteras, puertos, aeropuertos y trazados ferroviarios. Una segunda cláusula de este acuerdo pasa por desarrollar una plataforma en la propia Abu Dhabi de cara a construir 18.000 viviendas en Irak por unos 1.800 millones de dólares (1.170 millones de euros), mediante la implantación de una fábrica de paneles modulares que permita acometer la cobertura y el seguimiento del mercado iraquí.

Al margen de este acuerdo, Fergo Aisa tiene muy avanzados otros proyectos como la construcción de hasta 150.000 viviendas de interés social en Colombia, y dos proyectos más en Irak. Uno, en la región del Kurdistán, para la construcción de hospitales, escuelas, vivienda social y otros equipamientos junto a un socio local, Harnaz Group, y otro, mediante asociación con la empresa de ingeniería Brufau, Obiol, Moya & Ass, para levantar un estadio olímpico en la ciudad de Mosul. Este último proyecto ya está licitado y adjudicado inicialmente a la empresa.

Contratos a futuro, pero sin liquidez a corto y medio plazo. Un problema de calado que puede echar por tierra todas estas iniciativas. La empresa trata de resolverlo a marchas forzadas, con las negociaciones que mantiene con las entidades financieras para entregar activos a cambio de deuda, por unos 40 millones de euros antes de que acabe el presente año y por otros 180 millones durante el próximo ejercicio.

A partir de aquí, la búsqueda de esa necesaria liquidez pasa por una ampliación de capital dineraria por más de 50 millones de euros a aportar por un grupo inversor latinoamericano, de los que unos 40 se destinarían al desarrollo de las operaciones internacionales, y la entrada de otros 40 millones de aportaciones no dinerarias consistentes en activos sin cargas.

Además, existe un contrato de línea de capital con el grupo inversor GEM (GEM Capital SAS y GEM Global Yield Fund Limited), por 60 millones durante tres años, que no se podía materializar por la suspensión de cotización, y que ya quedado liberado. Contrato que establece la emisión de 30 millones de warrants a favor de GEM, que dan derecho a la entrega de una acción nueva por warrant al precio de un euro. El total de acciones susceptibles de ser entregadas supondría el 3,8% del capital social
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