Euskadi pone a prueba su nivel educativo

24 de diciembre de 2015 (15:51 CET)

A principios de diciembre se presentó un programa de evaluación de los profesores y directores de los centros de enseñanza en Euskadi. A pesar de los buenos resultados obtenidos en materia de educación en todas las estadísticas presentadas en los últimos años por el Ministerio de Educación, la comunidad es exigente.  

Dicha prueba derivará en una guía de actuación que servirá de "modelo" para toda Europa a la hora de diseñar programas de formación de los profesionales. Este proyecto, apoyado por la UE, pretende evaluar a los docentes para mejorar el perfil del profesorado y su evaluación.  

La educación preocupa en España y así lo han reflejado todos los programas políticos que se presentaron en las recientes elecciones nacionales el 20D. El filósofo y pedagogo José Antonio Marina, a petición del ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, fue el encargado de presentar una guía de propuestas para el futuro cercano de la educación española. Es el popular Libro blanco de la función docente, un ejemplar polémico y mediático desde su publicación.  

Una de los puntos más debatidos ha sido la formación y evaluación de los docentes. Marina propone una formación del profesorado de siete años de carrera (cuatro años de grado, uno de máster y dos de prácticas remuneradas), una especie de MIR educativo parecido al que se utiliza con los médicos, así como evaluaciones periódicas durante el ejercicio de su profesión con repercusión en el sueldo.  

La pluralidad y disparidad territorial española lleva al planteamiento de nuevos retos en materia de educación a nivel autonómico. Varios expertos demandan desde hace años unas pruebas similares a las del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA) donde, por cierto, el sistema educativo español está a la cola de los países de la Unión Europea sistemáticamente.

Estos expertos en educación apuntan hacia una evaluación más precisa a nivel de Comunidades Autónomas para conocer la situación de nuestros alumnos y aplicar posibles soluciones concretas. Hace unos años tomó la iniciativa la plataforma Libres para Educar de Profesionales por la Ética que publica anualmente el informe Las políticas educativas en España: ranking de Excelencia Educativa, en el que se comparan las políticas educativas por comunidades autónomas. 

Este documento confirma que se ha producido una reducción del gasto educativo y una ligera mejora en tasas de escolarización, graduación, idoneidad y abandono educativo temprano.

Una vez realizada la evaluación de los 58 indicadores analizados para las 17 Comunidades Autónomas, el ranking de la Excelencia Educativa 2015 lo encabeza País Vasco y Navarra. Seguido por Castilla y León y la Comunidad de Madrid. A la cola de la lista se encuentran Murcia, Canarias y Castilla la Mancha. No es casualidad que tres de las cuatro comunidades con mayor peso de iniciativa social: País Vasco, Navarra y Madrid, ocupen primeros puestos en el ranking de Excelencia Educativa 2015. La Iniciativa social significa un mayor compromiso de la sociedad con la educación. Esto, a la larga, genera calidad educativa y éxito escolar.  

Año tras año se confirma que la enseñanza es un hecho diferencial de Euskadi. La escuela vasca es superior en todos los niveles al resto de comunidades. Y así lo demuestran datos del Ministerio de Educación en 2015. La tasa bruta de graduados en Bachillerato en Euskadi es del 68,3% frente al 41,6% de Baleares. Dato concordante con una de las mayores preocupaciones de la enseñanza: la tasa de abandono educativo temprano que sitúa al País Vasco como la comunidad con menos apatía educativa.  

Otro factor a destacar es el número de alumnos por profesor en centros públicos, que ha descendido de 12 alumnos de media a 9 en 2015.  

A pesar de los buenos resultados obtenidos, el País Vasco no se conforma. Sigue siendo la comunidad más exigente con sus docentes, a través de iniciativas de mejora, evaluación y calidad del sistema educativo. Algo que sorprende de una comunidad que mejora con los años, apostando por una educación inclusiva, igualitaria, social, preocupada por el futuro y el presente de uno de los derechos fundamentales de los ciudadanos: la educación.
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