Estado propio, ¿para quién?

14 de septiembre de 2012 (18:52 CET)

Reflexión despues del 11-09-2012. Mi formación es de una escuela de pensamiento clásico, así que permítanme pedirme qué intereses económicos existen entre quienes se oponen al Estado propio y entre quienes están a favor.

En contra:

1. El aparato burocrático del Estado central que se alimenta de los ingresos procedentes de la Antigua Corona de Aragón, empezando por Cataluña en términos absolutos y por Baleares en términos relativos. Este aparato se han opuesto, incluso, a cualquier planteamiento federal del Estado. Defienden sus puestos de trabajo y los de sus hijos.

2. La oligarquía financiera y de servicios heredera de antiguas empresas estatales y que controla en régimen de oligopolio el mercado de todo el territorio. Tienen un mercado cautivo protegido por las políticas del Gobierno central, con el cual intercambian ministros y ejecutivos de empresa.

3. Las clases altas provincianas de los territorios con superávit fiscal que gracias a éste y sin necesidad de recibir presión impositiva, consiguen una redistribución gratis entre las capas humildes de sus territorios y en algunos casos mano de obra gratuita gracias a subsidios de ocupación especiales como el POR.

4. Finalmente, las capas populares y humildes de la España subsidiada que sólo recibiendo las migas de pan del banquete de sus oligarquías, pueden tener, con un coste de la vida siempre mucho más bajo que en Cataluña, muchas más prestaciones que tienen los pobres, humildes y clases populares de la Corona de Aragón.

¿Y en Cataluña quién se opone?

1. Los sectores vinculados directamente o por delegación al conglomerado burocrático-oligopólico  (1 y 2 del apartado anterior ) que manda desde el Palco del Bernabeu.

2. Parte de las capas medias y altas de la burguesía catalana que todavía tiene su principal mercado en España (sector en vías de extinción por el cambio global y la crisis) y las que se mueven en el sector de las concesiones o contrataciones públicas (tan proclives a episodios de corrupción) que deben favores a las grandes obras del Estado.

Quién estaría objetivamente interesado en el Estado propio catalán?

1. Los ciudadanos de Cataluña más pobres del escalafón social, ahora un aglomerado de autóctonos y catalanes de vieja y nueva inmigración, porque como consecuencia del déficit fiscal reciben una redistribución social de las más negativas del Estado: sanidad, educación y otros servicios sociales por debajo de la media estatal.

2. Los trabajadores y las capas medias, que incluyen pequeños y medianos empresarios que son quienes alimentan las arcas del estado, sin obtener a cambio ni la redistribución a los más humildes, algo que daría cohesión y paz social y que los obliga a tener servicios públicos por debajo del nivel de impuestos que pagan y tienen que recurrir al peaje en todos los ámbitos: movilidad, sanidad, educación, geriatría y cultura.

Precisamente los campos que generan el coste de la vida y la inflación diferencial que siempre sufren todas las capas sociales en Cataluña: pagamos por todo y al mismo nivel de salario nos cuesta más llegar a finales de mes.

3. El funcionariado catalán sometido al estrés de un sector público raquítico en comparación a de la Gran Castilla y paralizado siempre desde programas estatales alimentados con dinero catalán, que entran en conflicto con políticas que son competencia exclusiva de la Generalitat.

4. La inmensa mayoría de catalanes que ha ido descubriendo el nivel de injusticia social que comporta la confiscación española sobre Cataluña; sobre todo después del episodio humillante que, a pesar de ser pioneros en los recortes, la Generalitat tenga que pedir ayuda al Estado, por una tercera parte de lo que el Estado nos roba anualmente. Y encima una pandilla de caciques provinciales, sean del PP o del PSOE, se vanaglorian de que ellos no hacen recortes y que tienen que pagar lo que pide Cataluña.

Estas son los datos objetivos. Después se venden los discursos ideológicos e identitarios partidistas para intentar deformar estos bloques. Dejémoslo por otro día.
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