Estado contra empresa

13 de junio de 2015 (23:29 CET)

Hace una semana se ha hecho público el informe El impacto de la Independencia a las empresas. Hoy me limitaré a hacer un extracto de los capítulos dónde de forma más patente se ilustra la acción del Estado contra las empresas catalanas.

La cuestión fiscal encabeza el informe. El déficit fiscal de Cataluña en relación con España se mantiene desde el 1986 en una media del 8% del PIB catalán. Del 1986 al 2011 ha sido de 245.000 millones de euros.

En el periodo 2006-2011 la media del déficit fiscal ha sido de 16.000 millones anuales. Cada catalán aporta veinte veces a España de lo que aporta un alemán en Europa. Lo que Cataluña aporta a España equivale al que le cuesta el sistema sanitario, el sistema educativo y el bienestar social catalán, todos juntos.

Cuando el Gobierno español ha querido desvirtuar estos datos con las llamadas Cuentas territorializadas (Informe Ángel de la Fuente ) ha dado una cifra de 8.500 millones, cifra que sería suficiente para que la Generalitat tuviera superávit y en un solo año se podrían revertir los recortes que ha habido en los servicios públicos en los últimos cuatro.

Cataluña cuenta con el 25 % de las exportaciones y el 27 % de las importaciones del Estado español, con el 19 % del PIB y el 16 % de la población. En cambio, la inversión presupuestada por el Gobierno central para Cataluña siempre ha sido inferior; en los dos últimos años, ni siquiera se logró el 10 % del total. Y la ejecución real de las inversiones en Cataluña es baja. Por ejemplo, las del grupo Fomento (Ministerio de Fomento) se sitúa alrededor del 80%.

 

La escasez de inversiones en infraestructuras en Cataluña  afecta toda la red productiva catalana, obligándonos a competir en inferioridad de condiciones.

Cataluña necesita inversión pública en infraestructuras que reviertan en mejoras competitivas del sector productivo, en el transporte ferroviario de mercancías y en los corredores vitales como el del Mediterráneo, así como en las cercanías ferroviarias, en las telecomunicaciones y en los accesos a los polígonos industriales.

La bajada de la inversión estatal en infraestructuras en Cataluña se ha reflejado en las numerosas obras paradas, desde la autovía A-27 a Tarragona y Lleida, la N-II; hasta la conexión entre la AP-2 y la A-2 en el Baix Llobregat o el Cuarto Cinturón en el Vallès.

 

Son injustificables los constantes atrasos y aplazamientos en la construcción de los accesos a los puertos y el corredor mediterráneo, la escasa inversión en cercanías y la gestión centralizada de las grandes infraestructuras, sin propiciar la competencia entre ellas.

Del mismo modo, el abandono de los polígonos industriales catalanes, con infraestructuras obsoletas y accesos inadecuados, dificulta la movilidad de personas y mercancías a las empresas y perjudican la competitividad.

El agravio de los numerosos peajes en Cataluña encarece el transporte de forma importante para las empresas catalanas. Según un reciente estudio del economista Àlex Furest, los costes de las empresas catalanas en transporte son muy diferentes a los de las empresas localizadas en Madrid. Así los costes de tres empresas que tienen respectivamente sede en Girona, Barcelona y Madrid y que hacen dos viajes semanales en Santander, Zaragoza y Alicante tienen unos costes de peajes de 70.000,00 €, 90.000,00 € y 0,00 € anuales, respectivamente.

Carencia de inversiones en infraestructuras de telecomunicaciones de alta velocidad y costes ajustados, que puedan facilitar el desarrollo equilibrado del conjunto del territorio catalán. Si bien la carencia de inversiones es un grave problema para la economía catalana, también es grave la carencia de coordinación que hay entre los grandes gestores de infraestructuras estatales en Cataluña.

Vemos el caos del área del Prat donde intervienen: Generalitat , Ayuntamientos, Puerto de Barcelona, el organismo público Puertos del Estado, AENA, Renfe viajeros, Renfe mercancías, Renfe fabricación y mantenimiento, Renfe alquiler de material ferroviario, Adif, y varios organismos que dependen de la Secretaría de Estado de Infraestructuras, Transportes y Vivienda...

 

En resumen, señala el informe: el Estado no reinvierte los impuestos catalanes en servicios e infraestructuras en Cataluña. Este hecho afecta transversalmente toda la red productiva catalana, obligándonos a competir en un mundo globalizado y de competencia feroz en inferioridad de condiciones.

Acaba apelando a que con el nuevo Estado tenemos la oportunidad de disponer de una gestión de proximidad de las infraestructuras, dando participación a los empresarios, asociaciones y colectivos afectados. Firman David Ros y Jaume Terribas de la sectorial de economía de la Asamblea Nacional Catalana

 

MACEDONIA

 

Cuando lean el artículo, tendremos un mapa real de las alcaldías. Con alguna sorpresa de última hora, habrá en Cataluña una larga lista de pactos de la sociovergència en ciudades medianas y capitales de comarca, que muestran como el viejo bipartidismo se resiste a morir; y cómo la verbosidad nacionalista en torno al proceso sólo se utiliza para disparar contra el principal aliado de este: Esquerra Republicana.

En el interior de Cataluña, donde ha desaparecido el españolismo o ha pasado a posiciones marginales, habrá gobiernos de centroderecha independentistas, de centro con apoyo externo de ERC. O de izquierda independentista ERC, CUP. En las áreas metropolitanas, la eclosión de nuevos formatos de izquierda de aluvión dará lugar al arrinconamiento histórico de la derecha españolista y a la jubilación de algunos pesos pesados de la sociovergència.

Quienes pretenden dar miedo con las nuevas izquierdas, con bandera catalana y de clase, o con bandera de clase y española, se contradicen. Y por sus hechos los conoceremos: participación en manifestaciones soberanistas, participaciones en el proceso constituyente...

En todo caso, cuando se entra en un clima de escepticismo, nos vuelven a animar los actores externos como el Tribunal Constitucional, que declara a 2,5 millones de catalanes inconstitucionales; o internos como Duran Lleida, haciendo el canto del cisne, y el regreso a los orígenes de Centristas de Cataluña/Construïm.

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