En Génova y en Podemos saltan las alarmas

29 de septiembre de 2015 (21:06 CET)

José María Aznar se ha apresurado a echar una mano al cuello de Mariano Rajoy al declarar que las elecciones generales sitúan al PP "en el peor escenario posible".

De momento, el único apoyo que ha encontrado el ex presidente de Gobierno ha sido, con matices, Esperanza Aguirre, aunque también declaraba que "hubiera preferido que José María Aznar hablara dentro del partido".

El ex presidente habla del "quinto aviso" hacia el partido de Gobierno, que no ha sido capaz de atraer los votos de quienes se oponen al independentismo. Probablemente la censura más dura al PP de todas las formuladas por los analistas políticos.

En el entorno de La Moncloa se hacen algunas valoraciones con la pretensión de que sean positivas para el resultado de las elecciones generales.

La primera, alivio de que la CUP, coalición antisistema, haya sido coherente al analizar el resultado, manifestando su rechazo a la declaración unilateral de independencia, al no haber otorgado los catalanes una mayoría absoluta a esta opción. Confirman, además, su rechazo a la investidura de Artur Mas como president.

Esas posiciones de la CUP otorgan tiempo al PP y, sobre todo, al Gobierno, que presume unas negociaciones muy duras para el acto de investidura, la posibilidad de fracturas en el frente secesionista y, salvo una variación en los votos disponibles, la imposibilidad de concretar la declaración de independencia en la actual configuración provisional del Parlamento.

Hay voces soterradas en el PP que coinciden básicamente con las del expresidente Aznar. Sin embargo no se ha podido encontrar una sola opinión que ponga en valor las intenciones de Aznar de ofrecerse como alternativa a Rajoy.

La segunda valoración que impulsa al optimismo en Génova es la esperanza de polarizar la firmeza contra el proceso secesionista, que habría comenzado este mismo martes con la imputación del president Mas por "desobediencia", formulada por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Un más de lo mismo de esgrimir la ley como único argumento e iniciativa política en el proceso que se avecina.

En esos parámetros reside la declaración de Mariano Rajoy formulada en lunes. "Diálogo dentro de los límites de la ley" y ni una sola palabra a otro tipo de acciones políticas, como la puesta en marcha de un proceso de reforma de la Constitución, que de momento es la baza fundamental del PSC y del PSOE antes y después del 27S.

En el otro extremo de la cuerda, la primera valoración de Pablo Iglesias, líder de Podemos, se limitó a considerar que la campaña que realizó la marca catalana de esta formación fue perfecta, dando a entender que los electores se habían equivocado. Hasta el punto de que la resultante obtenida perdió escaños con respecto a los conseguidos por Iniciativa en 2012. Sin embargo, reconoció lo evidente: no habían alcanzado las expectativas.

En el seno de Podemos se perfila una corriente que considera que los malos resultados se producen por haber encriptado sus siglas. Íñigo Errejón cree que los votantes de Podemos se confundieron al no encontrar el nombre de la organización en las papeletas.

El peor golpe para Podemos ha sido perder el perfil de partido revelación que le ha permitido una relevancia insospechada hasta ahora en los medios de comunicación. "Se ha desinflado el suflé" es una de las expresiones que resume el ambiente en las redacciones.

La creencia generalizada es que la posición de los principales líderes de esta organización apuesta por cerrar la puerta a las coaliciones que funcionaron en el ayuntamiento de Madrid, pero han fracasado en Barcelona.

Las miradas se centran en Ciudadanos y en la posibilidad de que el sorpasso que le ha dado este partido al PP en Cataluña pueda repetirse en las elecciones generales. La euforia en el entorno de Albert Rivera ha impulsado a este partido a ofrecer ya un papel concreto de puntos de convergencia a todos los partidos de oposición en Cataluña.

Las elecciones catalanas han disparado la salida de las generales. En Madrid, las direcciones de todos los partidos han empezado ya a perfilar las estrategias que empezarán a ponerse en escena en los próximos días.
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