El Sahara camino de Mas

07 de enero de 2013 (00:06 CET)

Como algunos lectores conocen mi actividad principal es la de fundador de una compañía de cartografía con clientes en 105 países. Estos días, a raíz de nuestro mapa mural de Marruecos (www.mapasmurales.es) estamos inmersos en una campaña de acoso por parte de algunos colectivos españoles pro saharauis. Aparte de centenares de e-mails y llamadas, todas respondidas con transparencia, recibimos algunos insultos, amenazas e incluso acusaciones de formar parte de un lobby marroquí.

Teniendo en cuenta que en el planeta hay más de 3600 conflictos en un “mundo vivo” como los mapas, en este caso, sin entrar en pormenores, nos acusan de infringir los derechos humanos. En nuestra edición del mapa de Marruecos incluimos el Sahara, tal como recoge la normativa marroquí. De la misma manera que Argentina obliga a citar las Malvinas en vez de Fakland, la India obliga a incluir Cachemira, o multitud de países a incluir zonas en reclamación. Algo que en una Europa de los derechos y la libertad de expresión choca: aquí podemos hacer un mapa de lo que queramos sin impedimentos.

Esta cuestión de índole interna no habría tenido más repercusión sino fuera por las diversas llamadas y contactos recibidos de colectivos saharauis que me han hecho reflexionar. Cabe remarcar aquí su extremada amabilidad. Me han demostrado ser un pueblo brillante y modelo de paciencia.

En resumen, un buen número de ellos acusaban con nombres y apellidos a activistas españoles del movimiento pro saharaui de -y cito literalmente – “solo mantener el tema por que es guay y era su forma de vida”, y que, además, "se creen más saharauis que nadie por ir allí y estar en campamentos de vacaciones”. Me referían que muchos viajan allí pagados por ONG, mantenidos con fondos del estado, y montaban polémicas para figurar, cuando en 40 años han demostrado no saber solucionado el problema.

Me comentaban, además, un tema importante para ellos: la crisis de España. Ellos insistían que los esfuerzos en Sahara deberían hacerse tras los esfuerzos en España. Aquí volvían a insistir que les sorprendía que algún/a activista “veraneante habitual” se despreocupaba por su entorno cercano, pero no dudaba en embarcarse al Sahara. Para ellos si España va bien, el Sahara puede ir mejor, si España va mal, el Sahara va mal. Pero esa opinión no era compartida por algún “aventurero - acitivista” que según dicen “había hecho del conflicto su forma de sobrevivir en España”

La verdad con los problemas que hay en este país con ese discurso inteligente me ha hecho reflexionar profundamente. No tanto en el fondo de ese asunto saharaui, sino en el por qué cuando hay un conflicto aquellos más beligerantes siempre destacan aunque sean los más incompetentes. Traducido a otro idioma, por qué en un mundo de grises, ¿los blancos o los negros tienen más fuerza?. En el caso del Sahara llevamos 40 años con el tema, y algunos han hecho de ello su forma de vida, pagada por todos.

Es obvio pero que esa situación la podemos trasladar también a nuestro día a día. No hace falta irnos al Sahara para reflexionar sobre situaciones conflictivas. Aquí las cosas están muy mal, pero muy mal. Y ayudar a otros implica solucionar primero nuestros problemas. Pero en este país es mejor ser guay, y preferimos destinar fondos a crear hospitales en terceros países mientras aquí los cerramos. Abrir embajadas mientras cerramos hospitales, o mantener televisiones públicas o medios pagados, mientras, y reitero por tercera vez cerramos hospitales.

Y es curioso porque quizás un pueblo humilde pero sin recursos como el saharaui, ojo no aquellos activistas que buscan la foto, nos dice las cosas claras, muy claras: “Inviertan primero en lo suyo para poder ser capaces de invertir en lo nuestro, luego escuchen qué es lo que queremos, y también envíen gente con capacidad de negociar y avanzar no a gente que lleva 40 años sin un sólo avance, que además han hecho de nuestra desgracia su forma de vida. Es decir, trabajen, escuchen y negocien. No quieran ser guays”

Un resumen en tres palabras de lo que debería entender cualquier gobierno racional. Trabajar, escuchar y negociar. En definitiva, olvidénse de grandes historias, de fotografías, de momentos históricos, y pónganse ya con los asuntos que preocupan a la gente. He pensando que tal claridad de ideas no debieran habérmelas trasmitido a mi, sino directamente a personas como el President Artur Mas y a su nuevo equipo de Gobierno.

Tristemente, Mas recuerda más aquel activista que se mueve por la fotografía, y que ha hecho de su forma de vida Catalunya. Esta anclado durante años y es incapaz de buscarle una salida digna a la deriva donde nos ha llevado. Recuerdo las frases y veo la figura de Artur Mas como el sujeto referido “solo mantener el tema por que es guay y es su forma de vida”, y además que “encima se creían más saharaui - aquí catalán- que nadie por ir allí y estar en campamentos de vacaciones – aquí ser President -”.

Uno cuando viaja reflexiona sobre las diversas culturas e intenta aprender el máximo. En este caso no ha sido un viaje, sino unas conversaciones casuales las que me han dado la clave de lo que debería ser el inmediato futuro. Un pueblo saharaui que si habla en nombre propio, y no en nombre de aquellos activistas que viven de ellos. Quizás esa voz debería estar más extendida y adaptada a países como el nuestro. No intentemos solo enseñar al Sahara, sino aprender de ellos. A mi me dan una lección basada en trabajar, escuchar, y negociar. Realmente espero que esa gente que empieza a hacerse sentir suba con fuerza y sustituya a aquellos que se aprovechan de las desgracias para figurar y ser guays.

Y no quiero acabar sin confirmar desde esta columna que sigo viendo el 2013 con mucho optimismo. Veo que los cambios en nuestra sociedad cada vez están más cerca y son más profundos. Faltan aún tiempos difíciles pero el camino empieza a estar marcado. Me gusta además confirmar que el tiempo donde ser “guay como forma de vida” empieza a ser cuestionado, y ese es otro paso importante.
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