El riesgo bancario

17 de julio de 2013 (20:12 CET)

Hace unas semanas el Banco para la Restructuración alemán ( KfW- Kreditanstalt für Wiederaufbau), concedía una línea de crédito por valor de 800 millones de euros, al Instituto de Crédito Oficial, con el objetivo de financiar a las PIMES españolas.

Según el semanario alemán Der Spiegel, se aseguraba que este crédito se había otorgado únicamente porque el Gobierno federal garantizaba su completa devolución. Además Der Spiegel informaba que KfW no lo habría permitido en condiciones normales, debido a que en estos momentos existe muy poca confianza en la solvencia crediticia de España.

A pesar de que los ministros españoles firmantes se apresuraron a anunciar el éxito de la operación como reflejo de la confianza de Alemania en la economía española, lo cierto es que algunos medios lo han considerado como un rescate urgente de la banca alemana, ante la situación compleja que viven nuestras empresas.

¿Tendrán entonces razón los bancos españoles al limitar el crédito debido al riesgo que se asume por falta de garantías?

Resolvamos dicha cuestión analizando los siguientes puntos:

1. El 26 de junio el Banco de España en su Boletín Económico de junio del 2013 informaba que, durante el primer trimestre del 2013, el resultado de explotación de las empresas españolas se había reducido en el primer trimestre de este año un 9,5%. Un dato negativo si tenemos en cuenta que, como resultado de este pésimo indicador, el 40,6% de las empresas habían obtenido pérdidas de explotación (sin tener en cuenta los gastos financieros). Como consecuencia su rentabilidad, influenciada también por la disminución de los márgenes, alcanzaba en este pasado trimestre, el porcentaje más bajo de la última década, tan sólo un 3%. Un mal dato como garantía para la devolución del principal de la deuda y los intereses.

2. Indirectamente los beneficios netos de las empresas se han visto afectados por el elevado castigo de Hacienda. La semana pasada el Ministerio de Hacienda endurecía un poco más la muy tocada tributación de las empresas y anunciaba su intención de continuar manteniendo las subidas de Sociedades hasta el 2015. Todo un contrasentido.

3. Las situaciones concursales continúan creciendo de forma alarmante. En el primer trimestre de 2013 se habían notificado ya, más de 2.800 concursos. Más de un 30% del total del año 2012.

4. El último dato del PIB vuelve a ser negativo al disminuir este en un 0,5%, afectado principalmente por el consumo interno. A pesar de que las exportaciones se convierten actualmente en el mejor dato macroeconómico, resulta de momento insuficiente para potenciar nuestro PIB.

En la Actualización del Programa de Estabilidad, realizado por el Ministerio de Hacienda para el 2013-2016, se prevén crecimientos en términos reales del 0,5% y 0,9% en los dos próximos años, siendo insuficientes para conseguir rebajar las tasas de paro por debajo del 25%.

5. Actualmente las familias deben a la banca más de 800.000 millones de euros y sus ingresos (lastrados por el paro existente) se destinan principalmente a pago de la deuda, en detrimento del consumo.

6. La deuda de las empresas es superior, algo más de un billón de euros, cantidad a la que habrá que añadirle los intereses correspondientes. Su devolución solo será posible a través de aumentos significativos de sus cifras de negocios y sobre todo de sus beneficios netos.

7. La debilidad de la economía, ha supuesto que en el pasado mes de abril, la tasa de morosidad bancaria creciera hasta alcanzar el 10,9%, el mayor porcentaje de estos últimos años.


A sí pues, bajo mi punto de vista y ante estas circunstancias, difícilmente la banca abrirá el grifo del crédito. Tampoco la economía se reactivará sólo por el hecho de concederlos. No podemos engañarnos ante futuras bajadas del tipo de interés, a pesar de que el IBEX recoja beneficios (sólo a corto plazo) por el “efecto Draghi”. Su impacto será mínimo ante el poco margen de maniobrabilidad.

La economía, no sólo española si no también europea, sólo prosperará con una política decidida por parte de la UE de estímulos y reformas que los conviertan en palanca de arranque para iniciar así un periodo de progreso estable. Por si sola, difícilmente lo hará en el corto plazo. Será el momento de aflorar el crédito.

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