El Rey y el mundo árabe

09 de junio de 2014 (19:45 CET)

Las últimas visitas oficiales que el Rey Juan Carlos I ha efectuado como monarca han sido a varios países del Golfo el pasado mayo. El Rey es reconocido por tener vínculos muy estrechos con las familias reales de la zona. Pero esta visita ha sido sólo uno de sus muchos viajes al mundo árabe. A pesar de jugar un papel en gran parte ceremonial, Juan Carlos ha ayudado en el avance de los intereses de España con algunos países árabes.

En 2013, durante una visita a Marruecos, recibió la llave de oro de Rabat, la capital del reino, en un gesto sin precedentes que nunca se había extendido antes a un jefe de Estado extranjero.

En los últimos años, el Rey ha vivido momentos duros con España sumida en la crisis. Se ha enfrentado a numerosos escándalos que empañaron su imagen, que han dañado la monarquía y, seguramente, han acelerado el proceso de abdicación. Es el caso del accidente en Botswana, el caso Nóos o las informaciones sobre su fortuna personal.

Después de 35 años respetado por su papel en la transición hacia la democracia, muchos españoles empezaron a cuestionar su figura. Esto obligó a la Casa Real a cambiar de estrategia e impulsar la imagen de una Corona implicada con la gente que sufre por la crisis y el paro. A la vez, redobló sus esfuerzos en apoyo a las empresas en su expansión internacional, especialmente en el Magreb y los países del Golfo.

Ahora se abre una nueva etapa que no va a ser un camino de rosas. Pese a ser presentado como el heredero mejor formado de la historia, Felipe tiene todavía que legitimarse como Rey, corregir errores y, sobre todo, abrirse a Catalunya y entender el sentir de su gente. Algunos grupos políticos quieren aprovechar el debate para pedir que se dé la palabra a la ciudadanía. Miles de detractores de la monarquía, movilizados desde la abdicación, se manifestaron para pedir la República días antes de la proclamación prevista de Felipe VI. Aunque las dos grandes formaciones del país, PP y PSOE, apoyan la monarquía por lo que la votación parlamentaria de la ley que regulará la abdicación debe obtener muy amplia mayoría.

La proximidad histórica y geográfica con España la hace muy cercana al mundo árabe, lo que es un valor añadido que facilita el desarrollo de la imagen española y de sus empresas. Sobre todo, la influencia que tiene el Rey Juan Carlos y su interlocución privilegiada ha beneficiado a los intereses de España en numerosas ocasiones, no todas conocidas.

Hasta hace poco, las empresas españolas eran pequeños actores en el mundo árabe, con la excepción de Marruecos. Algunas compañías habían hecho incursiones, pero ahora ya no es una excepción que una gane un contrato. Empieza a ser la norma.

A pesar de la crisis, España proyecta una imagen de una potencia emergente, admirada por muchos de los países de Oriente Medio y el norte de África. Además, destacan las noticias de éxitos en fútbol, sobre todo del Barça y del Real Madrid.

España se está involucrando en el mundo árabe y este mundo lo hace económicamente en España. Cada vez es más numerosa la presencia de empresas árabes, atraídas por las grandes oportunidades y favorecidas por las relaciones políticas tejidas durante muchos años. Un ejemplo, y tal vez buena muestra de la confianza en la economía española y su capacidad de salir adelante, son los grandes contratos adjudicados en Arabia Saudita, Qatar, Emiratos, Argelia o Marruecos. Algunos relevantes, como el Ave Meca-Medina, el Metro de Riad o Doha, entre otros muchos, que no solo benefician a los grandes grupos sino, en muchos casos, están haciendo de tractores para pymes.

También los inversores árabes aumentaron su apuesta por España. Muchos fondos y empresas han invertido importantes sumas como en Cepsa, Iberdrola o en hoteles, en el sector inmobiliario así como en los contratos de patrocinio de Emirates y Qatar Airways en los grandes clubs de fútbol.

El mundo no es plano, sino lleno de baches. Nuevos actores aparecen y se expanden y las oportunidades son a menudo más difíciles de encontrar. Muchos son los factores a tener en cuenta. Tal vez el menos conocido es la política, que se ha vuelto más importante y todo es menos predecible. Como lo hacen presidentes y jefes de gobierno de muchos países democráticos y occidentales, se tienen que utilizar muchos recursos para conseguir proyectos y oportunidades.

Y mas allá de la polémica sobre si el Rey se ha beneficiado personalmente o si es amigo de emires de una región donde conviven las tradiciones más conservadoras y la tecnología y la modernidad en contrastes y equilibrios, gran riqueza petrolera y enormes necesidades de desarrollo, combinado con la falta de democracia o transparencia, una tierra de oportunidades y desafíos, aquí el papel del monarca fue determinante en algunos países árabes para favorecer los intereses de la economía del española.
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