El post-debate entre Elena Valenciano y Arias Cañete

19 de mayo de 2014 (00:00 CET)

Es difícil que un debate en televisión cambie de modo significativo la intención de voto. En la campaña actual, porque pocos ciudadanos aguantan un debate así sin recurrir al zapeo, dado que el temario europeo no retiene su atención.

Es por eso que el debate entre Elena Valenciano por el PSOE y Miguel Arias Cañete como candidato del PP se centró en temas nacionales, aunque pareció haber un cierto tongo en referencia al caso andaluz de los ERE y el virus Bárcenas.

 
Cañete reconoció había salido descalabrado del debate y logró que lo que se llama su postura machista hiciera temblar incluso al PP

En general, se dio por hecho que Elena Valenciano había salido vencedora, sin mucho margen. Arias Cañete, que es un político de solidez y buen juicio, pareció confuso y extraviado.

Hasta aquí, nada nuevo. Hay precedentes de todo tipo: por ejemplo, el debate en el que Pedro Solbes negó la crisis que ya era un hecho mientras que Miguel Pizarro la describió de forma rigurosa. El caso es que Solbes ganó aquel debate. Nadie sabe cuántos votos aportó eso al PSOE.

Pero tras su debate con la candidata socialista, Arias Cañete cometió la torpeza de hacer un comentario sobre las circunstancias específicas de una confrontación dialéctica entre hombre y mujer dando a entender que no entró a matar porque con una dama eso no se hace.

De repente, cambia el escenario. En primer lugar, Arias Cañete estaba reconociendo que --por la caballerosidad debida, según su criterio-- había salido descalabrado del debate. Insólita excepción a la vieja regla en situaciones así: nunca reconozcas que has perdido.

En segundo, ha logrado que lo que se llama su postura machista soliviante el tempo de esta elección al Parlamento Europeo, hasta extremos que han puesto a temblar al PP.

Se encadenan dos errores. De una parte, la estrategia del debate en televisión fue errónea, hasta el extremo que los enemigos del gurú del PP en estas materias, Pedro Arriola, han saltado al terreno de batalla. Otro factor negativo para el PP. El anti-arriolismo viene sedimentando desde hace tiempo y ha abierto fuego en el menos indicado de los momentos.

El segundo error es el comentario tan desafortunado de Arias Cañete, con inmediato efecto de traca en twitter y titulares del pasado sábado. Gran parte de la opinión pública pasiva se le moviliza en contra.

Como siempre, en toda campaña electoral la prioridad es no cometer errores más que tener constantes aciertos. Así opera Rajoy.

Es cierto que en los debates, nunca se sabe. En el famoso debate Nixon-Kennedy, Kennedy ganó de calle ante los teleespectadores, pero Nixon fue más apreciado entre quienes escuchaban en debate por radio.

El patinazo de Arias Cañete es del todo incomprensible. Mal aconsejado, había perdido ante Elena Valenciano, más diestra ante las cámaras, más directa y pugnaz. Y luego metió la pata en un tema en el que Elena Valenciano se mueve como pez en el agua. A eso le llama nada menos que meter un gol en su propia portería. La campaña sigue, pero ya no será la misma.
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