El poder allá en Oriente Medio

03 de enero de 2014 (00:00 CET)

La muerte de Ariel Sharon puede producirse en cualquier instante. El ex primer ministro de Israel y notable estratega militar lleva en coma desde hace ocho años. ¿Qué ha cambiado desde el 2006 en que sufrió una gran hemorragia cerebral hasta este 2014 con la enésima iniciativa por la paz en estado de suspensión?

Sharon fue príncipe armado del sionismo, odiado por los palestinos a causa de la matanza de Sabra y Chatila, de la que fue judicialmente exonerado. Y a la vez era el único que hubiese sabido avanzar en el canje de paz por territorios. Abandonó el partido Likud y fundó el centrista Kadima. Lideró la retirada israelí de la franja de Gaza.
 
Sharon era el halcón que entonces hubiese podido arrimar la paz, mejor que las palomas

Al inicio de 2014, las conversaciones para la paz en Oriente Medio impulsadas por la Casa Blanca están de nuevo en punto muerto. A saber si se reanudarán. Israel sigue con la política de asentamientos y sus vecinos árabes se niegan a cualquier quid pro quo. La tesis de los dos estados ha perdido margen, en una tierra erizada de recelos y muros de contención, intricadas negociaciones, treguas en falso.

Oriente Medio está en una fase álgida de la lucha por el poder
. Las primaveras árabes son ya algo mustio. En Egipto han vuelto al poder los militares ilegalizando la Hermandad Musulmana. En Siria sigue la guerra civil, con el siniestro El Assad ganando terreno gracias al apoyo de Rusia a cambio de gas y petróleo y con la abstención de Obama. Y es Obama quien ha llegado a un acuerdo con Irán que reaviva el temor de los estados de la península árabe. Arabia Saudí y sus aliados temen que se rompa el equilibrio de poder en la zona.

Ahí aparece la brecha entre chiítas y sunnitas. Se remonta al año 632: ¿cual tenía que ser la autoridad del Islam al morir Mahoma? Tantos siglos después, el Islam sigue sin separar iglesia de Estado. El riesgo es que el Irán chiíta, presuntamente vitaminado por la Casa Blanca, se convierta en la gran potencia de la zona. Irán cuenta con la Hizbolá libanesa. Al caer Saddam Hussein, los chiítas tuvieron una baza. La Arabia saudí lidera el mundo sunnita. Ahora que no necesita tanto petróleo, Washington se lo mira todo con mayor distancia. De una parte, halcones y palomas; de otra, el califato y los imanes. El pasado cuenta en exceso.
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