El peligro del amateurismo en el periodismo digital

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17 de marzo de 2012 (19:39 CET)

A lo largo de trece años, la Asociación de Periodistas de Aragón y el ayuntamiento de Huesca han venido organizando el Congreso de Periodismo Digital. El objetivo: poner en contacto durante dos días a todas aquellas iniciativas, proyectos y personas más representativas de un sector que ha revolucionado el mundo de la comunicación. La sensación que se pueda sacar apenas finalizada su XIII edición es que tan interesante esfuerzo corre el riesgo de quedarse por detrás de los acontecimientos, de que muchos aquellos que en su momento fueron reconocidos como pioneros han sido desbordados por la fuerza de los hechos y sus planteamientos no sirven hoy no ya para dar respuestas adecuadas a los interrogantes actuales sino tal vez ni siquiera para identificar las cuestiones clave.

Da la impresión de que muchas de aquellas voces, a las que debemos reconocer que pusieron los cimientos del nuevo periodismo digital, no son capaces hoy de actuar con la misma clarividencia y han quedado anclados en un escenario demasiado pequeño para los retos que el futuro y hasta el presente deparan. Probablemente, porque en su imaginario de por donde caminaría el nuevo periodismo, el periodismo digital, nunca contemplaron el sustrato empresarial que necesariamente debe cimentar cualquier propuesta en la economía actual. Si queremos ponernos al frente de la manifestación y ser la vanguardia de los nuevos modelos informativos, protagonizar sus esquemas más innovadores y liderar nuevos formatos periodísticos y comunicativos tenemos que pensar en cómo pagar las nóminas de los que van a participar en ello. Si no, haremos otra cosa: experimentos, propuestas imaginativas, modelos alternativos... pero no podremos participar en la puesta en pie de un sector de medios que tome el relevo a los viejos y tradicionales grupos de información.

Es quizás por todo esto que la ponencia más interesante fue la que inauguró la edición de este año y que corrió a cargo de Maurizio Carlotti, vicepresidente del grupo Antena 3, un hombre que como él mismo asumió está muy lejos, por edad y cultura, de la mayoría de los participantes en el Congreso, pero que sin embargo supo dibujar como nadie más lo hizo allí las claves que tiene sobre la mesa el mundo de la información, temas ineludibles que según como los afrontemos nos llevarán al éxito o al fracaso. ¡Curiosa paradoja! Los largos aplausos a Carlotti al final de su intervención deberían hacer reflexionar a los organizadores del Congreso y por supuesto a todos los que queremos jugar este partido sobre si estamos abordando correctamente los desafíos que marcan nuestra supervivencia.

Cuestiones como la marca y las posibles contradicciones entre la marca individual y la corporativa, que tantas perspectivas de análisis admite (legal, laboral...), la competencia entre esa misma marca corporativa y las redes sociales; los nuevos modelos de negocio y las experiencias de financiación que se están poniendo en marcha, el abanico que va de la competencia a la colaboración; la propiedad intelectual o los nuevos formatos periodísticos... o no se pusieron sobre la mesa o lo hicieron de manera absolutamente superficial o desenfocada, desde mi punto de vista.

Por supuesto, no se me escapan las limitaciones que puede tener la organización de un congreso de este tipo, y sobre todo en estos momentos de graves dificultades económicas, pero en Huesca se notaban más las ausencias que las presencias. No había prácticamente representantes de modelos de periodismo digital catalán, y creo que es obvio que no reclamo esto por chauvinismo, cuando hay cabeceras que están teniendo un éxito innegable; hubo representantes de El País, por ejemplo, pero nadie explicó por ejemplo el modelo de ediciones nacionales del Huffington Post, socio suyo en España como lo es de Le Monde en Francia, etc.

El periodismo digital, y especialmente los medios que somos nativos y no arrastramos la dependencia de las tradicionales empresas informativas, necesitamos encuentros que planteen los problemas de las empresas del sector, entre los que están el de la formación, claro. En Huesca, según mi opinión y dicho con ánimo constructivo, no fue así. 
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