El Mediterráneo en Barcelona

03 de diciembre de 2013 (19:04 CET)

Barcelona, en su papel cada vez más decisivo como capital económica y puente entre las riberas del Mediterráneo acogió por séptimo año consecutivo la Semana Mediterránea de Líderes Económicos organizada por La Cambra de Comerç de Barcelona y Ascame con la colaboración de una docenas de organizaciones de la región.

Durante tres días, más de 1.200 empresas y líderes económicos del Mediterráneo, de la Unión Europea y de los países del Golfo participaron en debates e intercambiaron ideas y propuestas de colaboración con la voluntad de ofrecer un firme apoyo a la unión por el Mediterráneo desde la sociedad civil.

También se celebraron encuentros empresariales porque el papel de las empresas en la construcción de este edificio mediterráneo es clave y se hace cada vez más necesaria su implicación.

El Mediterráneo es un punto donde Asia, Europa y África están muy próximos entre sí. Es una zona que hay que valorar en un momento clave de cambios de patrones y alianzas.

Esta plataforma estratégica es única para facilitar el comercio. Pero necesita más integración, desarrollo, interconexión y sobre todo una voluntad política clara para poner en práctica esta gran asociación del Mediterráneo sostenible e integrador.

Se trata de un proyecto clave para Europa y una responsabilidad histórica. Sin construir esta asociación, Europa se verá debilitada de forma permanente en la globalización. Urge la conexión hacia un propósito basado en que las personas y los valores remen en la misma dirección.

El sur del Mediterráneo, especialmente el Magreb, ya no es sólo una oportunidad para las empresas europeas, sino que también empieza a ser una necesidad como dijo Mario Rotllant, consejero de Cobega. Muestra de ello es la vitalidad de las exportaciones de países como España a esta región. Se han producido importantes aumentos, en el caso español ha crecido un 30% en 2012.

La integración del norte de África se ha convertido en un imperativo tanto para los magrebís comoa para el sur de Europa. Es un paso previo a la integración del Mediterráneo en su conjunto.

También se habla de impulsar la cooperación público-privada, sobre todo en el ámbito de las ciudades. Los alcaldes y los representantes municipales junto a las empresas y las organizaciones apuestan por una colaboración estrecha en materia de servicios y de promoción.

El tema de la formación también es un eje principal. Las universidades y las cámaras de comercio acordaron lanzar varias iniciativas a favor de una mayor relación entre los centros universitarios y las empresas. Apuestan por diseñar programas específicos de formación continua para pymes y facilitar la inserción laboral de los futuros licenciados del arco Mediterráneo.

Por otra parte, se ha anunciado la creación de la asociación de zonas francas y económicas mediterráneas, con el objetivo de coordinar y promocionar más de un centenar de zonas especiales en la región.

Y por primera vez en España se organizó en el marco de esta semana una cumbre sobre Finanzas Islámicas. En un momento de incertidumbre crece el interés en este sector financiero. Son cada vez más numerosas las entidades y países que intentan desarrollar este concepto. 

Francia y el Reino Unido han adaptado su legislación para permitir establecer banca y fondos. En otros países, como en España, no existe todavía una legislación específica.

Es importante subrayar que estas finanzas se practican en decenas de países y grandes multinacionales están fomentando su implantación para aprovechar sus activos estimados en 1.800 millones de dólares y llegarán a 2.800 millones en 2015.

Y en el marco de la semana se presentaron docenas de proyectos de cooperación económica euro-mediterráneos en sectores como desarrollo local, turismo, innovación, energía solar y jóvenes emprendedores.

Especialmente importante fue la presencia en la última jornada de más de 250 mujeres empresarias y emprendedoras de 16 países del Mediterráneo que han debatido sobre las iniciativas dirigidas a la creación de empleo en favor del desarrollo empresarial femenino.

En el conjunto de los países mediterráneos, la tasa de desempleo femenino se sitúa alrededor del 50%. Asimismo, las perspectivas para la región es probable que sigan siendo sombrías si las mujeres no están en el corazón de esta asociación. Es imposible avanzar sin construir juntos una sociedad basada en la igualdad de oportunidades ,de lo contrario no será capaz de alcanzar su verdadero potencial.

Una de las conclusiones es que los países del Mediterráneo no pueden esperar pasar esta crisis y dejar pasar el tiempo ya que el riesgo o el coste de no avanzar sería mucho más alto. Los efectos del cambio podrían anticipar una nueva orientación estratégica para una región que lleva casi 20 años planeando su integración.

Los países del Mediterráneo juntos conseguirán movilizarse para superar las dificultades y riesgos coyunturales. Deben transformar la amenaza en una oportunidad y convertir la debilidad en una fortaleza. Esto les permitirá enfrentarse a los retos y construir un futuro común.
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