¿El emprendedor nace o se hace?

18 de marzo de 2014 (21:24 CET)

Últimamente, la palabra emprendedor no para de salir en los medios de comunicación, programas televisivos, universidades, informes, análisis y estudios. ¿Pero qué es un emprendedor?

El espíritu emprendedor es reconocido como un elemento vital para el desarrollo económico y un motor para el crecimiento y la diversidad del sector privado. Desempeña un papel importante en la contribución a la formación de capital, la creación de oportunidades de empleo, la reducción de la concentración de los poderes económicos, impulsa la creación y distribución de riqueza, y promueve el crecimiento económico en general.

Decía Balzac: “No existe gran talento, sin gran voluntad”. Hay muchos jóvenes motivados y con talento y excelentes ideas, pero ¿cómo transformarlas en negocios? ¿Por dónde empezar? ¿Cómo conseguir el éxito? ¿Cómo evitar los errores más comunes?

El espíritu emprendedor es el alma que desarrolla y diversifica cualquier economía próspera. Por eso es importante alentar a los jóvenes a establecer sus empresas y que la sociedad puede apoyarles para lograr sus objetivos. También es de gran valor la aportación de la experiencia de los veteranos empresarios, del mundo académico y de organizaciones y centros empresariales públicas y privadas para que, de forma coordinada e interdisciplinar, puedan ayudar a estos jóvenes emprendedores y futuros empresarios.

Muchos países avanzan hacia economías orientadas a más empresa. Existe una necesidad urgente de fomentar y apoyar el espíritu emprendedor en una generación de jóvenes que tienen el conocimiento y la cultura para aprovechar la riqueza de oportunidades en el futuro. Pero esto requiere trabajar por un cambio de mentalidad, e implica animar a estas personas innovadoras dispuestas a asumir riesgos: estos son los emprendedores o empresarios.

El papel de la educación en la preparación de una nueva generación de empresarios es la clave. La Universidad debe reducir la brecha entre el aula y la sala de juntas a través de programas prácticos que desarrollan las habilidades críticas para la creación de empresas, la toma de decisiones y la gestión de riesgos.

Muchos otros factores influyen en las cualidades de un emprendedor, aceptación de éxito / fracaso, y circunstancias personales, y su entorno social, cultural y de negocios.

Una pieza fundamental es la financiación; es un hito en la vida de un emprendedor joven y para muchos un calvario. Las posibles fuentes de capital para los nuevos emprendedores son las familias, los organismos públicos, los bancos y los business angels, el fundraising o captar y gestionar fondos y bienes. Muchas son las preguntas ¿Hay buenos y malos inversionistas? ¿Qué papel tienen en el plan de negocios? El fundraising es una prueba de la confianza de los inversores, pero para algunos también es una admisión de una sensación de fracaso porque la recaudación es una estrategia de crecimiento rápido, pero no es un objetivo en sí mismo. Los americanos pioneros en este campo dicen "el buen dinero proviene de los clientes, el dinero malo de inversionistas” y esto podría ser cierto en algún aspecto.

¿Qué otras cualidades tienen los emprendedores? Dos personas jugaron un papel decisivo en Facebook. Uno era un hacker que atacó la red social varias veces antes de que la empresa finalmente lo contratase. Otro era un programador extravagante que se quitaba los zapatos y los calcetines para manipular el ratón de ordenador con sus pies. Esas son las personas con sus locas ideas cambian el mundo.

A veces hay cierta ingenuidad de aquellos que esperan un éxito repentino y permanente. La realidad es que cualquier tipo de aventura lleva tiempo. A menudo es un proceso sistemático y muy lento. Muchos emprendedores tienen hambre de éxito pero de los sueños rotos o el fracaso a menudo surgen nuevas propuestas. El fracaso se debe superar ya que a veces es la única manera de aprender.

La sociedad debe aprovechar la creatividad y el potencial de sus jóvenes. Se les debe dar el apoyo, la oportunidad y la libertad para hacer su contribución. Aferrarse a las tradiciones obsoletas es cómodo, pero puede matar el genio de la innovación. El cambio es inevitable y hay que aceptarlo porque sin duda puede ser enriquecedor si todos participan y abarca las ideas y puntos de vista de todos, especialmente los jóvenes.

Si buscamos la transformación cualitativa de nuestras sociedades, tenemos que luchar contra las actitudes negativas que están frustrando nuestros jóvenes. Hay que alimentar su esfuerzo, talento y su confianza en sí mismos para buscar de forma natural un trabajo significativo y una carrera de la que se sientan orgullosos porque nos jugamos el futuro. Hoy ser conformista no ayuda a dinamizar la próxima generación de líderes y pensadores de inspiración.

En el pasado, las diversas culturas y religiones que surgieron en el Mediterráneo fueron capaces de hacer frente a los cambios. Los descendientes de estas personas son ciertamente capaces de igualar y superar estos logros, dando comienzo así a una nueva etapa de renovación.
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