El día más largo de Pere Navarro

06 de enero de 2014 (00:00 CET)

Va cogiendo calado la revisión estratégica del PSC en manos de Pere Navarro. Lo que más sorprende de sus tensiones internas es que el sector nacionalista acuse a Navarro de deslealtad o traición. Lo que hace Navarro es corregir el rumbo de su partido, muy escorado por el giro nacionalista que comenzó ya en los tiempos del pujolismo. El pacto fundacional PSC-PSOE fue “yo pongo las élites catalanistas y tú los votos socialistas”. Funcionó en todas las elecciones menos en las autonómicas. Las fricciones con el PSOE nunca fueron irreversibles.

Luego vino el maragallismo y el PSC-PSOE fue quedando cautivo en el cepo transversalista, un recurso de la politología “amateur” de Convergència. La socialdemocracia catalanista se fue haciendo soberanista. Eso era realmente anómalo, en términos de identidad política y de espacio electoral, porque el PSC iba siendo fagocitado por el pujolismo, olvidándose de la fórmula tarradellista. ¿En qué momento se hizo soberanista el PSC? ¿A qué vino un segundo “Estatut”?
 
 
¿En qué momento se hizo soberanista el PSC?

La disposición de Navarro viene a recordar que eso no fue del todo así, aunque lo pareciera. Pero el sector soberanista –poco cuantificado- contribuyó de forma activa y pasiva a una sacralización del nacionalismo que gran parte del electorado socialista no ha comprendido nunca, lo que tiene que ver con el auge de Ciutadans.

Ahora parece concordado entre PSOE y PSC un posicionamiento que se oponga al secesionismo y rehaga los lazos entre las sedes de Ferraz y Nicaragua. Se trata de criticar el inmovilismo del PP y a la vez echar lastre soberanista, en un momento en el que la labor opositora del PSOE no es retribuida en las encuestas mientras que el PP resiste a pesar de todos los desgastes.

Queda por ver cuántos soberanistas quedan en los escaños socialistas del Congreso de los Diputados y en el parlamento de Catalunya. Es ilustrativo que en el ayuntamiento de Barcelona haya una media docena de aspirantes a ser candidato socialista. En el sector soberanista, ya prófugo o en la indefinición, también ha fallado la opción de una candidatura unitaria al Parlamento Europeo.

Entre concejales socialistas de la Catalunya municipal, el reposicionamiento de Navarro ha generado insatisfacciones y algún desapego. Algo habrá de presión ambiental, intensa en las zonas en que el independentismo tiene por ahora más arraigo. Pero también es verdad que populosos municipios socialistas en el área de Barcelona ya se negaron a cobijar una consulta ilegal.

En todo caso, el PSC de Navarro sigue siendo catalanista y pide una reforma de la Constitución según los cauces constitucionales. Dicho de otro modo, viene a ser que el pacto constitucional sigue vigente. Le quedan refriegas por ganar a Navarro –primarias, listas, disciplina parlamentaria- pero eso ya se sabía porque el día D en el desembarco de Normandía fue el día más largo. Lo dijo Rommel.
Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad