El conejo de la chistera de Sánchez y Rajoy

02 de marzo de 2016 (20:28 CET)

Cuentan los que han tenido la ocasión de ver entre las bambalinas de un teatro a los magos, que el conejo que sacan de la negra y honda chistera ha sido previamente colocado en su interior. Una evidencia que, de tan palmaria, suele ser ignorada en favor de la ilusión.

En política, el truco para ser bueno ha de convertirse, en apariencia, en realidad. Sólo de esta forma se explica la fascinación de los ciudadanos por el más difícil todavía, esperando ver aparecer al conejo. Aunque sepamos que estamos ante una actuación, los humanos tendemos, cándidamente, a apreciar más  lo imposible que a valorar lo que es posible.

Hay dos actitudes, viendo un arco iris, que nos ayudan a entender nuestra secreta inclinación por lo mágico, por lo falsario. En la edad de nuestra infancia el descubrimiento del fenómeno del arco iris nos eleva y fascina. Sus colores nos alejan de nuestra realidad próxima y nos sumergen en todo tipo de pensamientos estereoscópicos.

En edad adulta esas imágenes milagrosas se convierten en simple fenómeno óptico. Fenómeno consistente en la descomposición de la luz solar en el espectro visible en el cielo cuando los rayos del sol atraviesan, cruzan, diminutas gotas de agua.

Y, sin embargo, una gran parte de nosotros al volver a ver el arco iris se resiste a pensar que es un simple fenómeno óptico y desea con todas sus fuerzas que esos colores sean el producto de un sortilegio.

Esta inclinación por lo mágico y este rechazo a la realidad explica que algunos políticos hagan salir de su chistera nuevos países, reformas constitucionales, reducción drástica del desempleo, erradicación total de la violencia de género. En estos momentos, la conformación del gobierno de España depende más  de la novedad del truco que del prestigio del mago.

En los próximos días, se tratará de ver si los juegos de magia que se están preparando obedecen al esfuerzo por crear nuevos trucos que nos dejen suspendidos en nuestra credulidad o, simplemente, se repetirán los trucos de siempre.

En los trucos de siempre, quiero recordar, los conejos mostrados al público estarán muertos, ya que un conejo doméstico vive entre 6 y 8 años, y ése es el tiempo que llevamos asistiendo al espectáculo, desde el año 2008.

Por eso, muy probablemente, se estén preparando nuevos trucos, nuevos actos de alucinación colectiva. Es importante observar que, aunque tiene la misma dificultad técnica hacer aparecer una cosa que hacerla desaparecer, desde el punto de vista metafórico y poético no tienen el mismo valor.

El mago / político que se inclina a hacer desaparecer un objeto / problema suele producir asombro pero nunca emoción, mientras que al contrario, si aparece algo nuevo, el asombro se une a la emoción y al entusiasmo.

No es lo mismo la aparición que la desaparición. Cuando algo desaparece nos sentimos impotentes, incapaces de comprender las razones de tanta injusticia. Cuando algo aparece, todo se ilumina, todo adquiere sentido. Sentimos que el futuro nos pertenece.

En los próximos días veremos si Pedro Sánchez sigue apostando por hacer aparecer nuevos conejos y Mariano Rajoy sigue apostando por hacerlos desaparecer. Para los electores es mucho mejor ver aparecer un nuevo gobierno que ver cómo se esfuma toda posibilidad.
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