¿El canto del cisne de Artur Mas?

28 de junio de 2015 (19:57 CET)

Parece que soplan malos tiempos para Artur Mas, el hombre que se presentó en un primer momento como el presidente de un Gobierno "amigo de los negocios" y que fue un adalid en la aplicación de recortes sociales en línea con los deseos de la troika.

Aquel que de la noche a la mañana se quiso reconvertir, después de la gran manifestación del 11 de septiembre del 2012, en el "Mesías" del soberanismo independentista para esconder sus políticas antisociales, tiene ahora ante él un futuro como mínimo complicado.

Las políticas de Artur Mas han provocado una, cada vez más, profunda ruptura de la unidad ciudadana, social y política. Sus políticas económicas y sociales, su gobierno recortador de derechos sociales, han llevado a la sociedad catalana al grado más alto de falta de cohesión social.

Hoy en día Cataluña es líder en España y en Europa en desigualdad social. A pesar de que muchos lo acusen de no gobernar, la verdad es que su gobierno ha hecho una gran tarea de privatizaciones y recortes de los servicios sociales en el sentido más amplio.

A la vez, su política nacional ha provocado una mayor división en el ámbito político y ciudadano, que ha pasado de una amplia unidad política favorable al "derecho a decidir", a una situación de división política total que ha comportado llegar incluso a la ruptura de la propia federación de CiU.

El último mes de junio ha sido "horribilis" para el presidente de la Generalitat. Primero ha sufrido la pérdida de la ciudad de Barcelona, conquistada según sus palabras por los del "sí se puede". Después, ha venido la ruptura con Unió. Pese a lo que pueda parecer y así lo intentan vender los portavoces de Convergència, la ruptura comporta algo más que la ruptura política con su socio menor. Significa que los poderes políticos y mediáticos de Cataluña abandonan lo que consideran "aventurismo" del actual presidente de la Generalitat.

Artur Mas es hoy un político cada vez más aislado, que está lanzado hacia una fuga sin un horizonte claro. Él y su Gobierno se encuentran al frente de un partido cada vez más débil, trufado por casos de corrupción y en una situación de futuro incierto.

La situación del partido es muy difícil incluso económicamente. Ha tenido que vender su sede social, y el resto de locales los tiene embargados por la justicia debido a la implicación en el caso Palau. Y es que el flujo de dinero de procedencia dudosa, actualmente, ya no llega. Todo esto y los efectos de una situación de rechazo social a la corrupción, la importante repercusión de hechos como el caso Pujol entre otros, han llevado a Mas hasta el punto de querer prescindir de las siglas de CDC en las próximas elecciones, y presentarse bajo una llamada lista de "país" o lista del "President".

Ahora su jugada de presentar las elecciones en el Parlament de Cataluña como un "plebiscito" puede también salirle mal. No ha conseguido una lista unitaria con otras fuerzas soberanistas como ERC o la CUP. Las entidades sociales soberanistas como la ANC u Ómnium tampoco tienen claro apoyarle por la división que les comportaría en unas entidades que tienen una pluralidad interna.

Su idea de que las elecciones al Parlament se convirtieran en una confrontación "plebiscitaria" entre el Si o el NO a la independencia --o dicho de forma más esquemática escoger entre Mas o Rivera-- se ha complicado últimamente de forma repentina.

El éxito de la experiencia de BCNencomú en el Ayuntamiento de Barcelona ha abierto la perspectiva de reunir a las fuerzas populares y de izquierda alternativa en una candidatura unitaria y plural a la Generalitat. Antes de concretarla, las encuestas ya le otorgan el papel de una alternativa a Mas.

En los últimos días, los acontecimientos se aceleran. Las conversaciones entre ICV, Podemos y otras fuerzas de la izquierda alternativa parecen avanzar por el buen camino y rápidamente de cara a concretar esta candidatura. E incluso se habla de mantenerla para las elecciones generales.

El objetivo es plantear un proceso constituyente en Cataluña y a la vez en el Estado, partiendo de la defensa del "derecho a decidir" como forma de articular el país no sólo territorial, sino también socialmente.

Esta propuesta política afecta a la estrategia de Artur Mas, puesto que pone la cuestión social al mismo nivel que la cuestión nacional y rompe los planteamientos del actual President de la Generalitat al que le encanta envolverse con la "señera" para taparse las vergüenzas de su actuación en el ámbito social.

La situación se acelera. Iniciativa por Cataluña-ICV ya ha adoptado la inteligente propuesta de sus coordinadores generales, Joan Herrera y Dolors Camats, de que ellos se apartarían de la carrera electoral para ceder el relevo a un nuevo candidato renovado de ICV para la futura confluencia. La propuesta es sumamente interesante.

Joan Coscubiela, el actual portavoz de ICV en la Izquierda Plural en el Congreso de los Diputados, es una persona de corta trayectoria institucional en la política, pero de larga trayectoria en la lucha social y sindical y en la militancia política.

Su actuación política ha tenido siempre la frescura de la calle, pero con la experiencia labrada en sus años en las CCOO de Cataluña y una larga experiencia de lucha. Coscubiela representa la esencia más positiva del antiguo PSUC, el partido que tanto admira Pablo Iglesias, pero con la capacidad de adaptarse e integrarse en la actualidad social presente.

Posee una suma de conocimiento, rigor y a la vez frescura política. En definitiva, se trata de un paso en la buena dirección. Ahora sólo falta concretar el acuerdo y proponer a alguna persona con reconocimiento social y capacidad para ser una alternativa real a la actual presidencia de la Generalitat de Cataluña.

Esperamos que los tiempos de Artur Mas y CDC sean pronto parte de la historia de Cataluña.

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