El bipartidismo se hunde, pero no del todo. Podemos se confirma

22 de marzo de 2015 (23:42 CET)

Los socialistas andaluces, con Susana Díaz al frente, han ganado las elecciones autonómicas, pero su triunfo apenas repite los 47 escaños que consiguió en los anteriores comicios. Si Díaz justificó el adelanto de las elecciones en la necesidad de dotar de mayor estabilidad al ejecutivo autonómico, ha fracasado, porque ahora o consigue el apoyo del PP, el de Podemos o el de Ciudadanos. La reedición del acuerdo con IU ya no le vale. El nuevo Parlamento andaluz es más plural y no será fácil conformar una mayoría cómoda de gobierno.

Si, por el contrario, lo que en realidad buscaba Susana Díaz era evitar daños mayores en el electorado socialista por la intrusión de Podemos y consolidarse ella como líder (nunca hasta ahora había encabezado ninguna candidatura) lo ha logrado a medias. Los socialistas andaluces mantendrán la Junta, pero con más dificultades de las que hasta ahora han tenido nunca.

El gran derrotado de estos comicios es claramente el PP. Lo miren como lo miren, los populares se han dejado en estas elecciones 17 escaños y la tercera parte de los votos que obtuvieron en la anterior convocatoria autonómica. Este resultado, cuando la Junta de socialistas e Izquierda Unida ha estado salpicada por los mayores escándalos de corrupción nunca vistos y el PSOE lleva 33 años seguidos gobernando, es una derrota en toda regla para el partido que comanda Mariano Rajoy.

Seguramente, el presidente del Gobierno justificará estos malos resultados por los efectos de la crisis y seguirá convencido de que la repetición del mantra de la recuperación le dará mejores resultados en las generales, pero eso es obviar un mal presente por un deseo futuro.

Pero aunque si bien ninguno de los dos partidos mayoritarios pueden cantar victoria a pulmón lleno, los que vaticinaban a la vista de los pronósticos que emitían los sondeos el fin del bipartidismo deben matizar bastante sus análisis. A PSOE y PP les ha votado el 63% del censo electoral andaluz y entre los dos han logrado casi dos millones y medio de votos. El bipartidismo sale en Andalucía herido de gravedad, pero aún respira y mantiene algunas de sus constantes vitales.

Si hay un vencedor claro en estas elecciones, éste no es otro que Podemos, que ha pasado de la nada a 15 escaños gracias a los 600.000 votos cosechados. Un éxito en toda regla. Si alguien pensaba que Podemos era un bluf se equivoca y de qué manera. Para esta emergente formación, estos resultados suponen un espaldarazo que a buen seguro les soplará aún más viento en las velas para las autonómicas y municipales que se celebrarán de aquí a dos meses. Una muestra más, por ejemplo, de su éxito: Podemos ha ganado en la ciudad de Cádiz con un 29% de los votos.

Sería injusto no resaltar asimismo el triunfo logrado por Ciudadanos en estos comicios autonómicos. La formación naranja ha logrado 369.000 votos, un 9,3% del censo y 9 escaños. Sólo los formidables resultados de Podemos oscurecen algo los magníficos datos de Ciudadanos, pero prácticamente ha triplicado los votos cosechados por UPyD en las anteriores elecciones. Rosa Díez deberá dar muchas explicaciones a sus correligionarios tanto de la pérdida de 50.000 de los 130.000 votos que la avalaron en las anteriores elecciones como del éxito de los hombres de Albert Rivera.

El otro gran derrotado de estas elecciones es Izquierda Unida. Se ha dejado este domingo 7 escaños y 165.000 votos. Ha entrado en una dinámica de confusión y en estos momentos hay marcas mucho más atractivas y perfiladas para su electorado. Maíllo no ha hecho una mala campaña, pero el ciclón Podemos es demasiado fuerte para ellos. Los resultados andaluces añadirán más pesimismo a IU en toda España y razones a los partidarios de confluir con la formación de Pablo Iglesias.

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