El aumento del desempleo generará más problemas

07 de febrero de 2009 (17:32 CET)

La semana pasada conocimos la cifra del desempleo, no por esperada deja de ser menos mala. Es una terrible noticia que nos situa en las cifras del año 1993. Y lo que es peor la cifra seguirá subiendo durante todo lo que queda de año. Siempre me he referido a este tema, no como un problema en sí mismo, sino como la consecuencia del problema que lo provoca, la baja actividad de la economía productiva, es decir nulos crecimientos del PIB, y éste no volverá a crecer sino crece el consumo, la inversión y las exportaciones, en consecuencia los presupuestos generales del Estado deben elaborarse pensando en incidir en estas variables para retomar la senda de crecimiento que a su vez va a generar nuevos empleos.

Pero el desempleo no es una cifra en un titular, los desempleados tienen nombres y apellidos y como tal hay que tratarlos, es decir forman parte del contingente de personas y/o unidades familiares que tienen viviendas, consumos domesticos, niños en edad escolar, créditos, personas mayores a su cargo...etc. El Gobierno no genera empleo, solo puede crear condiciones para que se recupere la actividad económica, por ello mi insistencia en la importancia de los presupuestos públicos para el año 2009. Pero el Gobierno sí puede actuar para que los problemas de los desempleados no agraven más la economía real. Altas cifras de desempleo generan menos consumo y esto afecta al comercio al por menor, aumenta el índice de morosidad y esto afecta al sistema fianciero, se eliminan los gastos suntuarios y esto afecta al sector servicios y al turismo, en suma, agrava la crisis económica.

En consecuencia los recursos del Gobierno deben destinarse a paliar la situación de los desempleados, por supuesto, primero pagando los subsidios de desempleo, segundo propiciando formación de reciclaje obligatorio, pero acto seguido tomando medidas excepcionales como, por ejemplo, eximirles del pago de hipotecas mediante acuerdo con las entidades financieras, no cobrar la escolarización de sus hijos, o dejar de ingresar cualquier tipo de impuesto o tasa que les afecte. Todo ello con las debidas precauciones, con caracter transitorio, regulado jurídicamente y atendiendo a la singularidad de cada caso. En mi opinión, esto sería más efectivo que destinar recursos generando empleos ficticios, no productivos, y que la sociedad en algunos casos ni necesita ni demanda.
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