El año que viene hablaremos del Gobierno...

28 de diciembre de 2012 (20:09 CET)

Con sinceridad, estamos agotados. El año nos ha dejado exhaustos por practicar un periodismo contracorriente, poco propenso a cantar las excelencias del poder y, sobre todo, incómodo para el establishment. Ese ejercicio, si me permiten esta pequeña confesión, es inusual en nuestro país y los propios profesionales estamos desacostumbrados. No es una impresión, sino una constatación. Así nos va, a los periodistas en particular y a la industria de la comunicación en general.

Así que paramos. Hasta el año que viene no hablaremos de los gobiernos, de los políticos y de sus múltiples miserias en tiempos de crisis. ¡Qué fácil les resultó gobernar con el viento a favor y que inutilidad manifiesta expresan en periodo de dificultades! La política ha quedado arrinconada en favor del ejercicio del poder y la democracia se ha convertido en una caricatura, un sucedáneo low cost.

Pero cuando crucemos el año, ya en 2013, volveremos con renovadas fuerzas. No es una amenaza, sino una advertencia a quienes aún piensan que los medios son apenas un mal retrato, una réplica falsa quizá, de lo que fueron y de lo que simbolizaban sus valores fundacionales.

Nos tomamos un pequeño respiro, cargamos los pulmones y retornamos el próximo año para incomodar como hasta ahora. Esperamos volver con los sumarios pendientes, aquellos que jueces y fiscales paralizaron por temor a la política (oh, la división de poderes...). También con la denuncia de la corrupción de baja intensidad, latente pero siempre viva.

Nos reencontraremos en 2013 en el análisis de la economía, en el periodismo irreverente que lejos de creerse las maquinarias propagandísticas del poder y del mundo de los negocios les saca la lengua y les invita a confesar sus vergüenzas. No por situarnos en una categoría moral superior, no; lo haremos desde la profunda convicción de que no hay democracia verdadera sin medios de comunicación realmente libres. Y seguros de que, además, esa convicción es sostenible empresarialmente. Todo lo demás es una pantomima contra la que estamos dispuestos a combatir. Desde dentro del sistema, pero con toda la fuerza que Montesquieu nos legó.

Así que con su permiso nos vamos a tomar la uvas para despedir un año nefasto en términos generales. En nombre del equipo profesional que comparte estas aspiraciones periodísticas, les deseo lo mejor, o por lo menos lo más justo. Y les animo a que sigan compartiendo con nosotros ese deseo, esa fruición, aquella inocencia infantil por construir un mundo mejor, más equilibrado y equitativo. Nosotros lo intentaremos desde nuestra parcela singular. Si en 2012 se ha consagrado nuestro producto como una oferta alternativa de comunicación, en 2013 les animamos a formar parte de una corriente de valentía y coraje político. Aplicado a los medios: más y mejor información de qué sucede, por qué acontece y a quién beneficia.

Estamos seguros de que en ese viaje, tan romántico como idealista, Economía Digital seguirá junto a quienes huyen del dogma, creen en la democracia, admiten la crítica y están dispuestos a traspasar a nuestros hijos un legado inmaterial mejor del que nos ha tocado vivir.

Por eso, el año que viene más. Incluso hablaremos del Gobierno... 

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TRATAMIENTO SEMANAL DE CHOQUE:

Supositorio matinal > Al final se firmó la privatización de Aigües Ter Llobregat con navidosidad y alevosía. Fue el jueves 27, el mismo día que tomaban posesión los nuevos consejeros del gobierno de Artur Mas. Nadie ha podido esclarecer por qué razón el consejero saliente, Lluís Recoder, no firmó la documentación que permitía cobrar la primera parte de la venta a Acciona. ¿Saben quién firmó en nombre del Govern una privatización de 1.000 millones de euros? El secretario general en funciones del departamento de Territori i Sostenibilitat, Pau Villòria. Veremos si continúa en el cargo con el nuevo consejero, veremos si esa privatización avanza o se atasca en los tribunales y acabaremos viendo si Villòria no se convierte en un ilustre catalán más. Lo veremos, seguro.

Supositorio nocturno > Francesc Xavier Mena cayó como estaba anunciado y era previsible. El presidente Mas hubiera prescindido de ese consejero mucho antes de no haber mediado una complicada situación política que le impidió abrir una crisis de Govern. Con Mena caerán sus más estrechos colaboradores, pero sobre todo Joan Sureda, director general de Indústria part-time, uno de los técnicos que habrán pasado por el rocambolesco mundo de la política con más pena que gloria. En las últimas horas ya son muchas las voces que califican de “nefasta” la gestión de Mena, incluso en los círculos más afines y complacientes con Mas. Sorpresivo y sorprendente ese silencio que permitió que durante dos años Economía Digital fuera el único medio que lo denunciara.
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