Distancias entre Madrid y Barcelona: la prensa en el 'caso Villar Mir'

04 de marzo de 2015 (00:00 CET)

Entre las dos grandes capitales españolas hay que examinar las distancias conocidas y exaltadas durante años, pero también alguna más. La morfología de su prensa, por ejemplo, es una de las grandes distinciones entre Madrid y Barcelona desde hace décadas.

Hubo un tiempo en el que la prensa de la capital catalana recibía premios por su supuesto rigor, su visión cosmopolita y su capacidad de conexión con los problemas de la ciudadanía. Aquello pasó por los 80 y ya entrados en los 90 de ser vanguardia se pasó al conformismo rentista. Como decía de forma premonitoria Henry Fielding, un novelista inglés del siglo XVIII, "un periódico consta siempre del mismo número de palabras, haya noticias o no". Luego llegó el editorial conjunto de toda la prensa catalana, las subvenciones, los estómagos agradecidos, el proceso... y nunca más se supo.

Imagínense el escenario: un primerísimo ejecutivo de una gran empresa catalana imputado en un caso de grave acoso sexual


La prensa americana por definición ha sido arrojada y una de las más independientes del planeta. Incluso con sus servidumbres a los poderes –Roosevelt señaló que el periodista de investigación es a menudo indispensable para el bienestar de la sociedad, "pero sólo si sabe cuándo dejar de investigar"–, los estadounidenses siguen teniendo los mejores fiscalizadores democráticos en los medios.

El cambio de paradigma (la irrupción de la comunicación digital y la facilidad de acceso a la libre difusión de información) ha teñido de novedad a la prensa de todo el mundo, española incluida. Más, hay que confesarlo, en Madrid que en Barcelona. Aquí persisten (malviven o subsisten en un futuro incierto) empresas del sector que siguen ancladas en los viejos usos y costumbres.

Imagínense este escenario: un primerísimo ejecutivo de una gran empresa catalana imputado en un caso de grave acoso sexual. Pongámosle más chispa: su suegro es una de las primeras fortunas de España y el muchacho, además, es el amigo personal del rey (catalanicemos: del presidente de la Generalitat). ¿Qué medio de comunicación catalán publicaría hoy la historia? ¿por cuál de ellos pagaría usted para leer esa hipotética noticia?

Sólo Economía Digital fue capaz en su día de publicar la pensión percibida por el presidente de La Caixa a su jubilación tras una denuncia presentada contra él, que fue archivada con posterioridad pero que contenía una información real y desconocida hasta el momento. Aquella revelación pasará a los anales del periodismo barcelonés por el artículo defensivo que escribió el entonces director del primer diario de la ciudad. No por el texto, mediocre y dictado, sino porque citaba una información que su rotativo escondió en las páginas interiores.

En Madrid, las cosas son diferentes. Desde el 27 de febrero el periodista Eduardo Inda, ex alto cargo de El Mundo, ha venido explicando en su blog el caso de Javier López Madrid, consejero delegado de Grupo Villar Mir y yerno del patriarca del clan, Juan Miguel Villar Mir. Acusado por una médico de un rocambolesco caso de acoso sexual, ningún medio tradicional ha destapado la historia revelada por Inda hasta hace unas horas, cuando toda la ciudad y la corte al completo hablaba del asunto. Los medios digitales habían ido dando cuenta, a modo de pequeñas píldoras, de las revelaciones. También alguna tertulia radiofónica madrileña ha comentado el asunto.

En BCN poseemos singularidades y hechos diferenciales, no necesariamente favorables, como sucede con la prensa

López Madrid y su esposa son amigos íntimos y personales de los reyes Felipe y Letizia. Es un motivo más que suficiente para aplicar el interruptor del apagón informativo en muchos medios. No solamente, él acaba de cerrar una operación de fusión entre Ferroatlántica y Globe que crea uno de los gigantes metalúrgicos del planeta. Su suegro, que fichó al ex ministro Josep Piqué como consejero delegado de la constructora OHL, es una de las mayores fortunas españolas y un nombre sin el cual es difícil entender parte de la historia empresarial española de las últimas décadas. El imperio societario, por tanto, es poderoso.

El acusado niega todo a quien quiera escucharle y dice estar seguro de que podrá recuperar su honor. Es más, circulan fundadas sospechas en la villa y corte de que la señora demandante tampoco es trigo limpio. Un sainete con múltiples derivaciones y más morbo que sustancia, en definitiva.

En Barcelona, esa información hubiera aflorado difícilmente en la prensa tradicional. De hecho, cuando ustedes leen estas líneas no hay constancia de que tamaña acusación haya sido recogida por ningún diario escrito y editado en la Ciudad Condal. Y, sin embargo, pese al rifirrafe personal del affaire, de confirmarse lo sucedido, la carrera del ejecutivo López Madrid está en absoluto riesgo y, en consecuencia, tanto él mismo como el poderoso grupo que dirige quedarán afectados y deberán, como mínimo, dar una respuesta convincente desde una perspectiva reputacional.

Es obvio que en la capital catalana gozamos de singularidades y hechos diferenciales. Pero no necesariamente nos resultan favorables, como sucede con determinados silencios mediáticos. ¿No les parece?

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