Dios juega a los dados y los políticos también

28 de octubre de 2015 (21:08 CET)

Estudios en la Universidad de Delft, en Holanda, han evidenciado, con un dado cuántico, que el universo permite eventos aleatorios y, por lo tanto, que es el azar el principio que rige el universo. No jugamos o perdemos en el juego gracias a nuestra pericia, es el azar quien juega con nosotros.

Algo parecido ocurre con la política, sobre todo cuando hay tantos dados con los que jugamos en las próximas elecciones. Nos enfrentamos a un juego real. En el ajedrez el número de partidas variables es de proporciones astronómicas, pero es finito. Y el número de estrategias también. En política las variables son infinitas, como lo demuestran las llamadas sorpresas electorales, que lo son incluso para los votantes.

El matemático Von Neumann, uno de los padres de la teoría de los juegos, lo explicaba así en una anécdota. Neumann, mientras viajaba en tren, fue interpelado por su compañero de viaje, que le preguntó en qué consistía un juego. Neumann le respondió con otra pregunta ¿Qué es para ti un juego? Y éste contestó que un juego es el ajedrez o las damas. Neumann argumentó que no lo son, puesto que ambos tienen solución y son predecibles. Su compañero le increpó  ¿Entonces, qué es un juego? El juego es la vida.

Bajo esta premisa que sentenció Neumann, no nos debe extrañar que las encuestas guíen la melancolía o euforia de los partidos políticos. La actual obsesión por intentar determinar hacia dónde se dirige el voto se debe al hecho de que la política se mueve en el cambiante  y resbaladizo mundo de los dilemas.

El Jeque de Dahomey relata este cuento: un hombre iba a cruzar el río con su mujer y su madre. Apareció una jirafa en la orilla opuesta. El hombre sacó su rifle y apuntó, más la jirafa le dijo: "Si disparas morirá tu madre. Si no disparas, morirá tu mujer". ¿Cuál debería ser el comportamiento del hombre?

Este tipo de dilemas son constantes en política. Lo podemos ver tanto en la política catalana, con el caso de la investidura de Artur Mas como presidente; como en la española, ante la posibilidad de que Ciudadanos no apoye al PP, si la única opción como presidente del gobierno es Mariano Rajoy.

Cuando se lanza el dado al aire, no se puede predecir el número que saldrá. Por eso, hoy no podemos predecir quién será el futuro Presidente del gobierno Español.
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