Diez preguntas para Carme Forcadell y Muriel Casals

16 de enero de 2015 (00:00 CET)

En poco tiempo, las presidentas de la ANC y de Òmnium Cultural, Carme Forcadell y Muriel Casals, respectivamente, han cobrado un protagonismo mediático y político sorprendente. Jamás han pasado por las urnas, pero la ciudadanía percibe que su legitimidad democrática es de rango superior.

Se arrogan la representación de la sociedad civil, no de una determinada, sino de toda ella, del conjunto de la Cataluña que suspira por el soberanismo. En algún momento, los recursos de sus organizaciones registraron un crecimiento impropio de un tiempo de crisis económica y, de la noche a la mañana, aparecen en todas las fotografías políticas como protagonistas incuestionables y casi necesarias.

Se presentan como ideológicamente neutras, pero sí que defienden un determinado modelo de morfología del Estado. No se definen ni de izquierdas ni de derechas, pero sí que se arrogan la máxima y casi única representación del debate llamado nacional.

No es desconfianza lo que generan, sino estupefacción. Cómo pueden dejar el presidente Artur Mas (CiU) o el líder del partido que le da apoyo y cobertura, el republicano Oriol Junqueras, los grandes debates del país en manos de dos personas (o por extensión dos entidades ajenas al esquema institucional del país) lo más importante que pretenden hacer en política en los últimos tiempos.

Si al principio las instrumentalizaban para el marketing político y la logística de las demostraciones nacionalistas ahora son ellas quienes han optado por servirse de esos políticos que andan inmersos en un tacticismo de mera supervivencia.

En cualquier caso, a la vista del enorme poder que han acumulado en la política de Cataluña, sería conveniente que nos retrataran cuál es su visión del país. A no ser que su concepción sobre el futuro de los catalanes sea poco más que un sueño identitario y no disponga de un despertar a la realidad posterior. Por ejemplo,

  1. ¿Debe eliminarse el impuesto de Sucesiones y Donaciones o bien aumentar la tasa que pagan los herederos en las adquisiciones mortis causa?
  2. ¿Les parece correcta la eliminación de la sexta hora de enseñanza en los colegios públicos que erradicó CiU en 2011, nada más alcanzar el poder?
  3. Tras el fracaso del Govern de la Generalitat en las privatizaciones de bienes y patrimonio público, ¿consideran que servicios como la ATLL o los Túneles del Cadí deben nacionalizarse (y aquí la palabra no tiene doble sentido) y recuperarse para el patrimonio público?
  4. ¿Debe existir una legislación electoral en la que el valor de los votos de los ciudadanos para escoger a sus representantes parlamentarios sea justamente el mismo en la circunscripción de Girona o Lleida que en Barcelona, por ejemplo?
  5. Los ambulatorios catalanes, ¿deben ser gestionados por la Generalitat o les parece más efectivo que se hagan privatizaciones por la vía de concesiones? ¿Deben nacionalizarse algunos hospitales privados para mejorar la red pública o prefieren privatizar una parte de los de titularidad pública para mejorar su eficiencia?
  6. ¿Debe seguir Cataluña protegiendo su pequeño comercio con limitaciones de aperturas y horarios o puede liberalizar esas condiciones?
  7. ¿Destinarían una parte o la totalidad de los gastos de la administración pública catalana que hoy tienen por objeto la reivindicación nacional a garantizar una renta básica de cobertura que erradique del todo la pobreza?
  8. ¿Apostarían por un apoyo de la administración al tejido catalán de pequeñas y medianas empresas para mejorar su tamaño, capitalización y capacidades internacionales o prefieren, como hasta hora, que no exista política industrial ni de apoyo a la empresa?
  9. ¿Consideran que la presión fiscal que soportan los catalanes es permisible en términos de tipo del IRPF habida cuenta de la renta per cápita del territorio o en su hipotético nuevo país debiera bajarse los impuestos?
  10. En una justicia de obediencia únicamente catalana ¿apostarían por un código penal más o menos severo con la corrupción de los partidos políticos y el fraude fiscal de las grandes fortunas?
Habrá quien diga que las preguntas contienen una dosis implícita de demagogia. Pero, lo que hacen ellas en nombre de unas organizaciones ajenas al sistema parlamentario, ¿no lo es también? Si tienen respuesta a estas cuestiones, que las compilen en un programa político; que constituyan un partido y se presenten a unas elecciones. Entretanto, son poco más que las portavoces de un grupúsculo útil para unos políticos decadentes y poco diligentes con sus obligaciones y responsabilidades democráticas.
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