¿Dice alguna verdad Javier de la Rosa?

17 de abril de 2015 (00:00 CET)

La difusión de una conversación entre el pequeño Nicolás y Javier de la Rosa ha soliviantado al Madrid más ignorante. Que el financiero condenado dé informaciones sobre los Pujol y su entorno clientelar y recaudatorio ha sido visto como una nueva revelación, casi una aparición mariana, sobre la evolución de un tiempo y de una gente que en Cataluña mandó, y no poco.

No deja títere con cabeza en esa grabación. El ex presidente Pujol y su sistema de cobro de comisiones, los hijos (incluye a los listos y a los tontos), su actual abogado Cristóbal Martell (a quien no le habrá gustado nada la referencia), el Rey, el broker Masana, el alcalde Xavier Trias, Miquel Roca... No queda nadie que se libre de las aseveraciones grasientas del que fuera considerado por Pujol como un empresario modelo del país.

Según De la Rosa, Pujol tenía motivos para tratarle con esa deferencia: pagaba hasta el celofán de los regalos. Incluido, claro, campañas electorales deficitarias y algún dinero para la familia.

Esas mismas historias, un servidor las escuchó de manera directa y personal en dos encuentros que mantuve con el antiguo financiero mientras preparaba el libro Pujol KO. Más o menos, el relato es coincidente con lo que Javier de la Rosa le explica al pequeño Nicolás pensando que era un agente del CNI enviado por la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría.

Casi ninguna de sus afirmaciones están refrendadas por documentos o pruebas concluyentes. Pero, aunque un servidor tomó una prudente distancia sobre sus manifestaciones, un coeficiente corrector periodístico, cabe reconocer que una parte de su música no es de orquesta de barrio, sino de conservatorio. Otra cosa diferente es sostener que lo que canta JR sea una canción. En Barcelona, algún diario antaño amigo dice que desafina. Por ahora, lo del financiero modelo es un estribillo. Eso sí, en Madrid es muy pegadizo.

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