Desconfianza o pánico

15 de febrero de 2016 (01:00 CET)

Cada vez, con mayor frecuencia, me preguntan -con cierta cara de susto- que pienso sobre la economía, como creo que irán las cosas (y cuándo dejará de caer la Bolsa).

Son personas de una cultura económica básica, pero también son empresarios a los que afecta la evolución de las variables económicas.

Y yo también empiezo a preguntármelo.

Los síntomas más visibles empiezan a ser bastante preocupantes. Las bolsas de valores -que quede claro que no reflejan la salud de las empresas- continúan cayendo con fuerza. El Ibex 35 -que tampoco es representativo de la marcha de las empresas españolas- marca, en lo que va de año, un descenso del 19%.

Esta inquietante información, básicamente financiera y bursátil, inunda las retinas de miles de ciudadanos que tienen sus ahorros en fondos de inversión y de pensiones. A estos quiero dirigirme.

La marcha de las compañías es "el" indicador para saber si la economía irá bien. En bolsa se llama beneficio por acción.

Y, de hecho, en períodos largos, existe una correlación muy fuerte entre la cotización de un valor y su beneficio por acción. El indicador para empresas no cotizadas, pequeñas y medianas, no es tan claro, pero es evidente que si aumentan los beneficios, también las ventas y si se contrata personal es que las empresas piensan que van a ir bien.

Si observan las grandes compañías americanas y europeas, podrán constatar que, unas más que otras, y que unos sectores mejor que otros, continúan publicando significativos beneficios por acción.

En consecuencia si los resultados empresariales no se han resentido (¿todavía?) del nuevo humor de los mercados, los ahorradores con cabeza no deberían sentirse angustiados. Con cabeza significa que actúen racionalmente; es decir que se dejen asesorar por expertos independientes, que fijen correctamente su perfil de riesgo, y, en particular, que no tengan la necesidad de tener que deshacer posiciones debido a un imprevisto.

Estos sencillos consejos deberían formar parte del acervo común. ¡Y se deberían enseñar en el bachillerato!

Pero, como bien saben, esto es lo que no sucede. ¿Cuál es la situación?

Las bolsas, todas, han estado cayendo con fuerza, mucho más de lo que podría ser una corrección.

Han caído los valores de empresas que van bien, pero mucho más en aquellos sectores donde se ha producido un fuerte desequilibrio de los precios relativos. Léase energía, especialmente petróleo, y banca.

Pero la diferencia entre las empresas que van mal y las que van bien no es significativa, lo que induce a pensar que el mercado ha entrado en una fase de inconsistencia que no responde a criterios lógicos. O puede suceder también que "las máquinas" hacen el trabajo de los hombres.

En circunstancias como la actual, que no tienen nada que ver con la demoledora crisis de 2008, que nos llevó a la gran recesión, debería esperarse un poco más de serenidad. De calma, de tomar distancia. Sobre todo sería procedente más información por parte de las compañías, y, por qué no decirlo, por parte de los gobiernos, o de la UE. Ahora es el momento de dar referencias sobre los fundamentales de la economía que pudieran ayudar a rebajar el pánico que las Bolsas han sembrado en muchos ciudadanos-ahorradores.

Se trataría de no entrar en la profecía autocumplida.

Los ahorros de toda una vida, y las pensiones privadas que tanto esfuerzo han costado crear, no deberían verse al albur de la histeria de los mercados. No tiene sentido ni proporción.

Es cierto que se ha instalado en el mercado un sentimiento pesimista. Algunas razones son claras, pero ninguna de ellas per se anticipa una recesión, que sería un motivo objetivo del comportamiento bajista de todas las bolsas.

Los informes del FMI y de la OCDE nos indican un crecimiento a medio plazo menos robusto, en un entorno deflacionista. Precisamente el BCE no ha podido "crear" inflación incluso con instrumentos excepcionales; ha puesto los tipos en cero, ha inundado de liquidez, pero la inversión no ha respondido suficientemente.

Las cotizaciones bancarias responden al estrechamiento de márgenes, con expectativas de rentabilidad peores. Pero con tipos al cero es lógico, no podría ser de otra manera. Pero los tipos no siempre estarán así y la banca europea, en general, se ha ido capitalizando, y adquiriendo más solvencia.

Si la historia es como se la estoy contando, yo tampoco puedo, racionalmente, explicarme el comportamiento tan desproporcionado de los mercados de valores. Alguien podría argumentarme que la Bolsa no es racional, pero entonces no debería ser el vehículo mayoritario del ahorro en el mundo.

Siento dejarles con mal sabor de boca, pero sobre todo no entren en pánico.

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