Dejen paso a la generación X, Y y XX

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02 de septiembre de 2011 (10:02 CET)

Llevo tiempo pensando en las causas de la crisis que llevamos años sufriendo y alguna pista tengo…

Si pensamos en los nombres protagonistas durante la gestación y desarrollo de la crisis, casi todos coincidiremos en José Maria Aznar; Tony Blair; Wim Duisenberg; Jean-Claude Trichet; Madoff; Chuck Prince, de Citigroup; George Bush; Rodrigo Rato; Stan O’Neil, de Merril Lynch; Lehman Brothers; Jimmy Caine, de Bearn Stearns; Chris O’Meara, de Lehman Brothers; Gary Cohn, de Goldman Sachs; Edward Liddy, de AIG; John Paulson; Juan Pedro Hernández Moltó, de CCM; Vicente Sala de la CAM…

Todos estos protagonistas tienen una característica en común, son todos baby boomers varones (salvo Alan Greenspan que es todo senior). Los baby boomers, segmento de población nacido en fechas próximas a la finalización de la segunda Guerra Mundial y que se caracteriza por ser de las generaciones más numerosas en nuestro primer mundo. Segmento que tiene pilares como la educación y una formación basada en la inhibición de las emociones. Es una generación que creyendo en la familia y las tradiciones ha focalizado sus esfuerzos en estimular el hemisferio izquierdo del cerebro: lectura, aprendizaje, numeración, lógica, memorización…

Gran parte de la satisfacción de los boomers pasa por el trabajo y por una trayectoria profesional que les permite ser reconocidos socialmente. La planificación, organización vía procesos y protocolos les permite obtener seguridad y creer así que mitigan todos los riesgos existentes. Si con dirigentes con estas características llegamos a esta crisis, ahora toca el gran cambio: cambio de personas, cambio de estilos de gestión, cambio de políticas, cambio de actitudes.

Estamos en un momento en que las organizaciones se han pasado años generando procesos, protocolos, reglamentos internos de tal sofisticación que merman la flexibilidad, la eficiencia, la eficacia en muchos aspectos. Uno de los aspectos afectados es la creatividad.

Tenemos que avanzar hacia la simplificación de la gestión en general, para ser más pragmáticos. Simplificar organizaciones, relaciones, protocolos y procesos nos hará más rápidos y eficientes para alcanzar los objetivos.

Las nuevas generaciones X e Y han empezado a entenderlo. No es casualidad que la inteligencia emocional, el coaching y los libros de autoayuda eclosionen en los 90 y en el siglo XXI sin olvidar el gran fenómeno de las redes sociales y el networking porque entienden que el compartir, el colaborar lleva a la satisfacción mutua, base de una negociación equilibrada y consistente en el tiempo. Además son los que han dado un salto cualitativo al entender que el mercado es uno, global e interconectado.

Hay que dejar paso a las generaciones X y las Y para que tomen las riendas de nuestro presente y futuro. Son generaciones que funcionan y avanzan por objetivo y reto, que están mucho más preparadas que la boomers y dispone de una gran facilidad para acceder al conocimiento, además de que entienden la inteligencia emocional para desarrollar un liderazgo adaptable, flexible y empático. Son generaciones que estimulan más el lóbulo derecho de su cerebro: el de las sensaciones, las emociones, los sentimientos y las actitudes.

Y no voy a acabar mi artículo sin hacer el llamamiento a potenciar el liderazgo femenino XX en todas las esferas de nuestra sociedad, no por cuotas sino por competencias, no por imposición sino por convicción, no por reglamentos sino por necesidad. El papel de la mujer en la transformación de nuestra sociedad es clave para fomentar la cooperación y colaboración desde la negociación firme y la búsqueda de soluciones innovadoras.

Si a estas competencias sumamos la habilidad para coordinar, analizar, predecir y planificar encontraremos la fórmula necesaria para la buena gestión, la buena gobernanza no solo empresarial sino política también. La combinación de los X, Y y XX tienen que ser la forma de avanzar. Pero para ello los boomers se tienen que retirar y dejar paso.
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