Debate sobre comercio

18 de febrero de 2014 (20:54 CET)

El comercio es la base del libre mercado, donde se negocian las cosas más básicas y cotidianas de nuestra vida económica.

Cualquier regulación restrictiva se enfrenta a la fuerza imparable de la demanda para satisfacer las necesidades de los clientes o de la oferta que quiere conseguir sus objetivos de venta.

En el Parlament se ha votado una nueva Ley para regular la actividad comercial. En este caso, hace referencia a los horarios comerciales y se está planteado como la respuesta política a la regulación que se aprobó el año pasado en Madrid que los liberalizaba.

Los 19 votos en contra del PP (su posicionamiento sobre el ámbito de competencias ) y la CUP (poca protección al pequeño comercio) y los 100 votos a favor del resto de partidos políticos, menos las ocho abstenciones de Ciutadans, no indican mucho más sobre este deja vu en cuanto a los horarios. En forma de aparente concesión a Madrid, pasa de ocho a 10 el número de días festivos que podrán abrir los comercios

También insiste en reivindicar las competencias de la Generalitat en este ámbito social y económico. El proteccionismo y el liberalismo encuentran en el sector comercial un campo ideal para exportar las luchas de otros ámbitos, convirtiendo el comercio en un protagonista involuntario de los debates del poder legislativo.

A partir de la transposición obligatoria de la famosa Directiva de Servicios (Directiva Bolkestein, 2006/123 / del Parlamento Europeo), que tenía como objetivo la eliminación de los obstáculos que se oponían a la libertad de establecimiento, la capacidad reguladora del gobierno catalán en esta materia ha ido a la baja. La confusión sobre el estado real de las distintas regulaciones provoca un nivel de locura poco frecuente en otros ámbitos.

Si únicamente fuéramos observadores de la realidad y no formáramos parte activa, nos divertiríamos con las trifulcas y la utilización interesada de la regulación comercial por parte de las diferentes fuerzas políticas para hacer valer su voz en las diferentes instituciones.

Esta diversión, sin embargo, se convierte en aburrimiento y apatía a la vista de las razones que promueven los debates y los, casi ridículos, objetivos que se obtienen en un frente donde no hay objetivos que conseguir.

No hay un comercio, ¡hay muchos ! Y todos ellos buscan herramientas para aumentar la atracción y repetición del consumidor. Hoy en día, la proximidad, la política de precios, el surtido y los servicios son las principales apuestas. El trabajo que se hace para conseguir la repetición tiene mucho que ver con la marca del producto o del establecimiento y hoy en día podemos elegir entre muchas alternativas. El horario también forma parte de la proximidad.

Y en medio de todo esto aparece el concepto de "modelo catalán de comercio", apuntando a un éxito que hay que preservar. Pero, ¿qué es el modelo catalán de comercio? Imagino que no hay una única respuesta, pero los datos no engañan: aquí tenemos un ratio de metros cuadrados de gran superficie por habitante en las posiciones bajas del estado español y por eso hay más presión en abrir estos formatos. Y es aquí, también, donde, a pesar de las leyes, las ciudades y los barrios están más llenos de actividad comercial que en otras ciudades o pueblos de España y de otros países europeos.

Sin embargo, los representantes del pequeño comercio insisten en la existencia de la burbuja comercial, haciendo un paralelismo con la burbuja inmobiliaria que no es más que un exceso de oferta.

Mientras, seguimos discutiendo qué es una zona turística, que los municipios serán los que decidirán cuando se abrirán los dos días festivos adicionales y que el horario debe ayudar a conciliar la vida familiar y laboral. Todo ello sorprende al visitante de otros continentes, al igual que sorprenderá el horario de trabajo y de comida y cena que tenemos en nuestro país.

Si hablamos de horarios, hablamos de cultura y de sociedad
. Si los queremos vincular a la eficiencia y resultados económicos, habrá que ver cómo los relacionamos con la cultura y la sociedad, pero con un debate más amplio que incorpore todos los horarios, ¿no os parece?
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