Custo Barcelona gana 1,4 millones

27 de noviembre de 2013 (19:53 CET)

Custo Barcelona, dedicada al diseño y venta de camisetas, faldas, pantalones y otras prendas de moda, registró el año pasado un volumen de negocio de 28 millones de euros. Dicha cifra significa un desplome de las ventas del 35% respecto de las contabilizadas en 2011.

Pese a esa notable merma, los resultados de la empresa cambiaron de signo. De unas pérdidas de 2,4 millones, pasaron a beneficios de 1,4 millones, que se aplicaron íntegramente a compensar saldos negativos arrastrados en el balance. Las magnitudes transcritas se refieren a la sociedad cabecera del grupo, titulada Blue Tower, y no incluyen sus filiales de Europa y Estados Unidos. El giro consolidado del conglomerado se cifra en unos 60 millones.

Custo Barcelona está dirigida por sus fundadores, el diseñador Ángel Custodio Dalmau Salmons y su hermano David, propietarios por mitad del capital. La firma es noticia de forma recurrente por las ofertas de compra que recibe de otras corporaciones textiles, de conocidas compañías de capital riesgo e incluso del magnate francés Bernard Arnault, dueño de marcas como Dior o Louis Vuitton.

La red comercial de Custo se compone de 44 tiendas repartidas por una decena de ciudades españolas, cuatro países europeos, cinco americanos, más Dubai y Arabia Saudita. Toda la cadena se controla desde el cuartel general situado en El Prat de Llobregat.

La historia de Custo Barcelona es relativamente reciente, pues se remonta a los primeros años ochenta del siglo pasado. El despegue definitivo de la marca acaeció en 1997, cuando acudió invitada a la New York Fashion Week. Las camisetas de Custo, de diseño atrevido y original, con mezclas innovadoras de grafismo, color y tejidos, causaron furor entre los jóvenes y pronto se situaron en el rango alto del lujo. Desde aquel hito, que significó el desembarque de Custo en EEUU, cada año sus colecciones tienen reservado un hueco en la pasarela neoyorquina.

Los éxitos de la casa tienen también una cara adversa, que no es otra que la constante imitación y falsificación de sus prendas. Un ejército de abogados se ocupa de combatir la piratería de sus colecciones, sobre todo en China.
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