Cumbre de líderes de APEC: "Apartad, que vengo yo"

18 de noviembre de 2014 (19:57 CET)

En la Cumbre de líderes del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), que se ha celebrado durante esta semana en Pekín, el presidente de China, Xi Jinping instó al primer ministro japonés, Shinzo Abe, a "mantenerse en el camino del desarrollo pacífico, seguir una política prudente de defensa y seguridad, emprender esfuerzos para aumentar la confianza mutua con los países vecinos y desempeñar un papel constructivo para salvaguardar la paz y la estabilidad regionales".

A primera vista este mensaje parece enmarcarse en el más puro lenguaje político-diplomático, parecen palabras de acercamiento; un mensaje encaminado a estrechar lazos y tender puentes. Pero si lo analizamos en la forma en que se presentó, observamos que tras la sutileza hay un aviso, una línea roja que se recomienda no pasar y, en definitiva, un mejor que os hagáis a un lado que vengo yo.

Cuando se quieren tender puentes y buscar encuentros, además de declaraciones escritas más o menos comprometedoras para las partes, se ha de cuidar la puesta en escena y los mensajes que la acompañan.

Así, un recibimiento frío, casi mudo, hierático, sin gesticulación alguna a excepción del movimiento lógico de estrechar la mano del invitado, con mensajes velados tras el encuentro, creo, no son el mejor camino en pos de construir algo en conjunto, de trabajar por la resolución de un problema que afecta a ambos.

Si, además, analizamos el mensaje especialmente la siguiente frase: “Mantenerse en el camino del desarrollo pacífico, seguir una política prudente de defensa y seguridad…”, descubrimos que se recomienda a la parte japonesa a mantener una actitud pasiva ante las acciones que la otra parte está acometiendo.

En este punto es necesario recordar el importante esfuerzo chino en rearmarse y en alcanzar, lo antes posible, el nivel militar y tecnológico de los Estados Unidos. Actualmente China es, según el informe del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), el segundo país que más gasta en defensa con un crecimiento reconocido por el propio Gobierno chino de un 12% respecto del año pasado. Las estimaciones de los analistas son mayores que las oficiales: 145.000 millones de euros frente a los oficialmente declarados 85.353. La diferencia es amplia.

Este rearme es significativo y de gran trascendencia para la zona, pues pone en alerta y en desventaja a los vecinos, que para asegurar en la medida de lo posible sus fronteras han de iniciar también un rearme consecuente. La ecuación es fácil: si mi vecino se rearma yo también lo hago, no sea que le entren deseos expansionistas y mi soberanía se vea afectada. Los cálculos más optimistas afirman que para el 2020 China tendrá una capacidad de proyección de fuerzas considerable y similar a la de Estados Unidos. Todos sabemos lo que significa.

Hay que felicitarse sin duda de este encuentro, pero también hay que poner las bases y los cimientos reales para alcanzar el objetivo deseado. De lo contrario, estaríamos ante una simple puesta en escena donde claramente se aprecia en uno de los actores un deseo de acuerdo y de trabajo, frente a otro más rígido que no tiene interés alguno en trabajar en ese mismo camino.
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