Cuenten la verdad

25 de enero de 2014 (22:51 CET)

El despliegue masivo del PP de este fin de semana en Catalunya que sobre el papel está destinado a contra-argumentar el soberanismo ha tomado, en cambio, la imagen colonial de que los generales vienen a pasar revista a las tropas cipayas que controlan la plantación fiscal. No creo que ninguno de los que se sienten esclavos se convierta con este despliegue de fuerza, sino el contrario.

Decía Rajoy que ha venido a contar la verdad. La única verdad es que se niega a cambiar la herramienta al servicio de la casta extractiva que es el Estado español. Todo lo demás es pólvora mojada.

Si Catalunya alcanza la soberanía, España pierde la cuarta parte de su PIB, el 23% de sus ingresos, la cuarta parte de la exportación, la tercera parte de la exportación de alto valor añadido, el 40 % de la investigación de excelencia y la tercera parte del turismo, entre otros datos arrolladores.

Es interesante hacer una comparativa con Euskalerria. España, de facto, admite perder el PIB generado en el País Vasco y Navarra, cuyos ingresos quedan casi totalmente allí mismo. Existe algún dependentista que argumenta que España se puede permitir prescindir del 8% del total de PIB, pero no del 19%. Una gran falacia, porque al 8% ya hace siglos que ha renunciado. Pero atención, si miramos el impacto en términos relativos, la renuncia de España al PIB vasco tiene unos efectos tan dolorosos como la pérdida que supondrá el 19% catalán. España para mantener Euskalerria dentro renuncia a unos 600 euros de PIB per cápita. Y Catalunya contribuye al PIB per cápita en términos relativos entre 500 y 700 euros por cápita más.

De hecho, si se cuenta que el PIB de Euskadi y Navarra prácticamente no se puede computar como perteneciente del conjunto, con un cupo y cuota infravalorados, y se le descuenta en el futuro una cifra similar para Catalunya, el PIB real per cápita español es más de 1.000 euros inferiores al nominal actual.

La pérdida de posiciones de España en el marco europeo está cantada en términos relativos e, incluso, absolutos. Como en población, donde pasa a estar por detrás de Polonia y Ucrania, con la consecuente pérdida de peso político.

Catalunya en población se situaría detrás de Suiza. Con éxitos en investigación avanzada ya estamos al nivel de Suiza que encabeza el ranking con algún país nórdico e Israel.

Si especulamos en otros ámbitos geopolíticos, que alguien se dedique a hacer cuentas sobre el papel que tendría Catalunya como Estado Iberoamericano. Les adelanto algunos datos: encabezaría el PIB per cápita, en PIB absoluto la novena posición y en población la decimosexta. Falta contrastar en investigación, en industria en turismo etc. Estaríamos al frente en casi todo. Es fácil deducir, pues, la capacidad de interrelación de esta posición con el mundo suramericano, y, además, no llevando el saldo neocolonial que sigue arrastrando España en sus actividades americanas.

Señores del PP (y del PSOE/ PSC) ustedes ya han explicado ampliamente su negativa a que los catalanes voten, y su apuesta por la sacrosanta unidad patria. Ahora, ¿porqué no explican a sus electores españoles cómo de estratégica ha sido Catalunya para que el conjunto del Estado no hiciera el ridículo en muchos de los rankings internacionales? Detallen sin falsas balanzas fiscales el generoso Plan Marshall que los ciudadanos catalanes han financiado en el resto de la península, buena parte del cual ha quedado en manos de la casta. Y, una vez explicado todo esto, cuenten qué han hecho mal para que el 83% de la población quiere decidir votar en Catalunya, y más de dos tercios lo quieren hacer por un Estado catalán, abandonando el español.

¿Porqué no cuentan esta verdad a sus electores, en vez de venir a hacer desfilar las tropas cipayas?
Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad