Cuatro lecciones de las entrevistas de trabajo

08 de agosto de 2013 (19:06 CET)

Cuando una persona busca un trabajo acostumbra a llevarse sorpresas y, además, a conocerse a sí misma un poco mejor. A lo largo de nuestra vida profesional hemos trabajado en todo tipo de empresas. De tipo familiar, nacional de informática, multinacionales del automóvil, electrónica de consumo y aerolínea. En todas se aprenden lecciones que queremos compartir aquí. Esperemos que sean útiles.

Una de ellas es la humildad. ¿Por qué que no soy el elegido? En un proceso de selección es fácil que se presenten 100 o 200 personas para una sola plaza. Lo más probable es que no seamos ni finalistas. Claro que hay formas y formas. La más dura que le ocurrió a una persona cercana fue cuando le dijeron: “Eres el candidato ideal por formación, por idioma, por experiencia y por conocimientos en ámbitos industriales e internacionales, pero eres demasiado viejo…”.

El candidato tenía entonces… 43 años y ¡los que hacían la entrevista 30! Quizá esperaban la reclamación de un salario alto, pero podían haber sido más delicados. Además, una empresa que te valora negativamente por la edad, probablemente no te interese. Igualmente es bueno asumir que no disponemos de todas las virtudes… ni las empresas tampoco.

Un segundo aprendizaje es que te elijan por alguna cualidad que desconoces. En una ocasión un ingeniero recién doctorado, decidió optar a la plaza de director de I D de una empresa de ordenadores. Sus conocimientos técnicos eran sin duda excelentes. Cuando le llamó el head-hunter para la primera entrevista se compró un traje, corbata y camisa nuevos para la ocasión.

Pasó a la siguiente fase, y a la siguiente y finalmente le dijeron que era el candidato elegido. Entraron en el detalle de lo que debía ser su trabajo. De ahí vino la lección, pues no le seleccionaban por sus conocimientos técnicos, sino por su capacidad relacional, su apego al grupo y su liderazgo. Él, que se creía un sabio experto y resulta que no lo era tanto. En cambio le valoraban por algo que desconocía… ¡de sí mismo!

Una tercera lección consiste en tener la mejor predisposición y apertura de mente ante cualquier prueba selectiva. En un proceso para contratar empleados de primera línea de producción, la entrevista consistía únicamente en una prueba de habilidad manual: al candidato le dejaban en una mesa con 50 clips de diferentes tamaños, formas y colores y le decían que los clasificara a su mejor criterio, sin reglas.

La variedad de las respuestas, actitudes y conceptos ante una prueba de este tipo, sin guión establecido, fue decisiva para obtener una de las mejores plantillas que nunca ha tenido una fábrica española dentro de una multinacional global.

Un último aprendizaje para terminar: No siempre quien te quiere bien, te hará reír. Ocurrió en una entrevista para director de recursos humanos. La candidata había sido ya elegida. Pero antes de que aceptara le dijeron que le iban a dar todos los argumentos posibles para que rechazara el puesto. Se quedó desconcertada. Escuchó atentamente los argumentos. Pensó durante dos minutos y acabó firmando. Sin embargo con el tiempo agradeció la sinceridad del entrevistador, ya que el puesto al que se enfrentaba era complejo, trufado de retos y con muchas fechas límite.

Recomendación general a los candidatos: cada empresa es distinta y cada puesto es diferente por lo que hay que preparar la entrevista, conocer la empresa, hacer preguntas, presentarse bien, tener serenidad, estar abierto y aceptar que no necesariamente seremos los seleccionados.

Recomendación a los seleccionadores: den respuesta a los no seleccionados a quienes hayan entrevistado, explicando brevemente y positivamente su exclusión y agradeciendo las molestias por su desplazamiento y por la entrevista.

Este artículo ha sido escrito a cuatro manos por Alexandre Blasi y por mí.
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