Cuando pedir perdón se convierte en una acción de marketing

16 de julio de 2012 (12:59 CET)

En una operación de imagen extraordinariamente inteligente y cuya veracidad de contenido nadie pone en duda, el presidente de Novagalicia Banco, Castellano y el consejero delegado, González-Bueno, aprovechaban la presentación del “nuevo” banco gallego para "pedir perdón" a la clientela y resto de la sociedad por los errores en la gestión de la antigua caja: "Pedimos perdón por el error de haber comercializado preferentes entre nuestros clientes particulares sin suficientes conocimientos financieros".

En mangas de camisa y con un estilo informal y próximo, José María Castellano y César González Bueno, protagonizaron la presentación de los planes de la entidad, tras el rescate europeo, entonando el mea culpa "por lo que se hizo mal en la etapa anterior", en clara referencia a la venta de preferentes, a las indemnizaciones millonarias o a las inversiones de riesgo, cimentando sus palabras en una campaña de publicidad que ha tenido un alto impacto, según las encuestas realizadas y cuyo valor, medido en presencia en medios, permite calificar la campaña como excepcionalmente rentable, ya que ningún medio se ha mantenido al margen.

Aunque la acción publicitaria se para en el acto de contricción, ya que no se contempla reparar el daño causado, el espíritu de la enmienda quedó patente por parte de los dos máximos directivos del nuevo banco que dejaron claro que su apuesta de futuro gira ahora en torno a recuperar su reputación y a mantener la galleguidad de la entidad, para lo cual esperan conseguir con los 6.000 millones de euros solicitados al Frob, casi 2.000 millones más de lo que inicialmente estaba previsto.

Tras el acto de arrepentimiento, Castellano y González Bueno se suman a la única petición de perdón efectuada hasta ahora por el director de una oficina gerundense de Bankia, quien mostró su pesar a los accionistas y clientes del banco en la junta de accionistas por haberles vendido participaciones preferentes y acciones de la operación de salida a bolsa. Como alguien dijo, “pobre bagaje si se considera que el número de personas defraudadas por su entidad financiera habitual se cuenta por miles”.

** Carlos Díaz Güell es editor de 'Tendencias del Dinero', publicación 'on line' económico-financiera de circulación restringida
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