Cruceros en el Mediterráneo, viento favorable

29 de abril de 2014 (20:00 CET)

El turismo de cruceros representa uno de los segmentos del mercado turístico internacional que mayor crecimiento ha experimentado en los últimos años y el Mediterráneo no ha sido ajeno a este boom. Se trata de un producto turístico muy completo: ofrece una amplia variedad de destinos, una buena relación calidad/precio y es recomendable para todas las edades.

Esta industria es también uno de los ejemplos de la globalización, con mayor número creciente de puertos y destinos alrededor del globo. Tiene una clientela y personal de a bordo multinacional y un nivel de independencia con respecto a comunidades y naciones nunca visto hasta ahora en la historia, con importantes implicaciones económicas, legales medioambientales y sociales.

Se trata de una industria con una diversificada oferta de opciones de acceso a través de líneas aéreas y modernizadas estructuras portuarias que abre el crucero como alternativa vacacional accesible a una creciente y más amplia base de clientes, ofreciendo experiencia y emocióna millones de pasajeros de todo el mundo cada año.

En las últimas décadas, el turismo de cruceros es el sub-sector del turismo que más ha crecido. Los cruceros han cambiado de orientación, evolucionando desde el concepto de mero transporte marítimo hacia un enfoque turístico y también adecuándose a las necesidades de la demanda. Son generadores tanto de empleo directo como indirecto. En este segmento, intervienen no sólo las embarcaciones, sino también los puertos, agencias de viaje, tours, excursiones y proveedores.

El Mediterráneo es el segundo destino de cruceros en el mercado mundial, pero podría superar al Caribe
, que hoy es el número uno, por sus excelentes condiciones climatológicas; el atractivo que supone la diversidad de culturas; una temporada de cruceros más larga y itinerarios diferenciados. Además, las principales empresas internacionales saben que este mar ofrece un enorme espacio para crecer.

El mar Mediterráneo cuenta con 45.000 kilómetros de costa, de los cuáles 19.000 representan costas isleñas. Soporta el 30% del comercio marítimo mundial por volumen. Hay una ruta de tránsito para el 25% del tráfico marítimo petrolero y más de 450 puertos y terminales. La pesca de la UE representa aproximadamente el 46% de las naves de la UE. Hay más de 150 puertos en las riberas mediterráneas y 70 operadores.

Sin embargo, no todos los puertos gozan de los mismos privilegios. El puerto principal sigue siendo Barcelona y el centro de todos los cruceros por el Mediterráneo occidental. Los puertos de cruceros del Mediterráneo han aumentando su tráfico un 10%, han generado más de 320.000 puestos de trabajo y más de 50 mil millones de beneficio, alcanzado un total de 15.285.946 pasajeros.

Barcelona lidera el top 10 y es la capital del Mediterráneo con 2,6 millones de pasajeros, le sigue Civitavecchia con 2,5 millones, Venecia con 1,8 millones, Baleares con 1,54 millones, Pireo con 1,3 millones y Marsella con 1,18 millones. Por detrás están Nápoles, Dubrovnik, Génova y Savona.

La expansión del mercado de los cruceros está abriendo el apetito de las ciudades portuarias. La batalla de los cruceros se gana en tierra y los grandes puertos del Mediterráneo continúan desarrollando nuevas plataformas y grandes terminales marítimas con inversiones en millones de euros para atraer a millones de pasajeros y ofrecer productos diferenciados. Además, es una ganancia financiera real para la economía local y a visión de una flotilla de buques de crucero que se alinean en el puerto también hace que la ciudad sea más atractiva.

Pero esta industria de cruceros debe afrontar --para un desarrollo sostenible-- un conjunto de retos como la elevada concentración de esta industria en el mundo: el 80% está controlado por cuatro grandes grupos y centrado en pocos puertos. Por eso^, es importante a nivel mediterráneo ampliar la oferta, sobre todo hacia las pequeñas ciudades portuarias lo que ayudaría a vertebrar todo el territorio y ampliar la oferta.

Otros retos son los elevados costes, desde la construcción del buque a una buena tripulación cualificada. Así como las normas de seguridad, el impacto medioambiental, la inestabilidad política, el comportamiento del precio del petróleo,etc. Y, entre los factores que ralentizan el desarrollo del sector, se encuentra la concepción tradicional de crucero como una modalidad vacacional reservada a segmentos de poder adquisitivo o la estacionalidad.

El crecimiento espectacular de los cruceros en el Mediterráneo nos indica un camino para ganar la apuesta de promover la sociedad y un modo de vida común a nivel global. Mientras que cada destino tiene sus prioridades y estrategias, hay que trabajar juntos y con un mismo objetivo para promover la región a pesar de la complejidad. Hay que apostar por crear una marca común que impulse la complementariedad de las ofertas, en lugar de una competencia entre destinos, Otras regiones del mundo ya lo han hecho, apostando por la promoción conjunta y una única marca, como el caso de la Caribbean Tourism Organization, donde participan 33 países.

Hacen falta nuevos planteamientos. Para ello, es necesario invertir en el desarrollo de una marca turística que refuerce los atributos clásicos del Mediterráneo entre los consumidores, sobre todo aquellos de mercados emisores lejanos. Los diferentes organismos mediterráneos deberían promover un nuevo marco de cooperación y proyectos conjuntos, una nueva alianza mediterránea que será clave para afianzar el liderazgo de la industria turística y con el fin de alcanzar la primera posición en cruceros a nivel mundial.
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