Cornet, Lacalle, Ferré y Detrell, más otras coincidencias en el CZFB

19 de enero de 2014 (17:05 CET)

El Consorcio de la Zona Franca de Barcelona (CZFB) es una empresa pública del Estado que actúa como una entidad autónoma con su propia personalidad. Sus cuentas no consolidan con los presupuestos generales ni tampoco con los del Ayuntamiento de Barcelona. Ni recibe subvenciones ni ingresos finalistas de las administraciones.

Es pública porque recibió hace casi un siglo el cometido de administrar todo un inmenso patrimonio inmobiliario legado por el Estado para su custodia y aprovechamiento económico. Sin ir más lejos, es el arrendador del polígono de la Zona Franca de Barcelona, además de otros terrenos e inmuebles en diferentes emplazamientos. Esos son los principales recursos de los que vive.

 
Maser 2000 y Trablisa, por citar algunas firmas, han conseguido sorpresivas mejoras en contratos

Los últimos responsables de esta institución desde el restablecimiento de la democracia han sido Carlos Güell de Sentmenat (1979-1984), con UCD; Ramon Mas Sumaya (1984-1988), con el PSOE; Carles Ponsa Ballart (1988-1996), también PSOE; Enrique Lacalle Coll (1996-2004), del PP; Manuel Royes Vila (2004-2012), del PSOE; y ahora, desde 2012 y con un gobierno del PP en Madrid, Jordi Cornet Serra.

Los cambios de gobierno modifican la línea de mando de la institución. Aunque debo decirles que se produce una cierta renuencia a abandonar esta entidad. No es inusual en otros ámbitos de la política, pero sí en el mundo de la empresa, donde funciona más claro el refrán “a rey muerto, rey puesto”. Ya explicamos en su día el curioso asunto de Royes y el chófer, pero es también conocido que Enrique Lacalle sigue dentro del pleno y del comité ejecutivo del CZFB, diez años después de ser relevado de aquellas responsabilidades.

En 2011 (12,2 millones) y 2012 (27 millones), las cuentas dieron pérdidas. Lógico, la crisis inmobiliaria tuvo su reflejo. Cornet emprendió una reorganización y redujo la estructura orgánica: amortizó al director general (ya está él) y al secretario general y externalizó esta labor al letrado Antoni Ferré Mestre. Es posible que se lo recomendara el propio Antoni Detrell Elias, director del área financiera del CZFB, cuya hermana trabaja como abogada en el bufete del primero, Ferré & Mestre.

 
Estaríamos más tranquilos y seguros si el CZFB mereciera algo de atención de los organismos de control

Y empezó a buscar ahorros en todos los gastos, desde la jardinería al suministro eléctrico. Vopi 4 (y su vinculada Aura Energía), Maser 2000 y Trablisa, por citar algunas, son firmas que han tenido suerte alrededor del imperio transversal y atemporal de Lacalle, Royes y Cornet. En algunos casos han conseguido mejoras sorpresivas en contratos. Me dicen que pasando de volúmenes de 3,6 a 21 millones de euros en los últimos tiempos, pero reconozco que no he repasado todas las adjudicaciones en el Diario Oficial de la Comunidad Europea ni en el perfil del contratante del propio CZFB, sólo algunos. Si mis fuentes no se equivocan (que lo dudo) y eso ha sido así ¡qué eficiencia! Sólo puede uno felicitar a esas compañías por esos éxitos en tiempos de crisis.

El CZFB es uno de aquellos organismos que pasa desapercibido para la opinión pública, puesto que su función tampoco se sitúa en primera línea. Pero todos estaríamos más tranquilos y seguros si mereciera algo de atención de los organismos de control. Mientras, el CZFB podría aflojar su propagandismo habitual y enseñar a los ciudadanos las cuentas con algo más de detalle. Al final, los casi 500 millones de patrimonio que administran no dejan de ser dinero público. Haya o no singulares y extrañas coincidencias de nombres, despachos y empresas...
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