CIA, cero en conducta

09 de diciembre de 2014 (20:49 CET)

Hoy martes, el Senado estadunidense ha publicado un resumen del controvertido estudio que durante cinco años ocupó el esfuerzo del poderoso Comité de Inteligencia, hasta principios de enero bajo control demócrata y liderado por la senadora Dianne Feinstein de California. Tanto miembros del propio equipo de Obama como legisladores republicanos han intentado que se retrasara la publicación por temor a fuertes represalias en el mundo árabe. Lo hacen con conocimiento de causa.

El reporte refleja las conclusiones de las técnicas de interrogación y prácticas de detención de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) tras los atentados del 11-S durante la presidencia de George W. Bush. Las conclusiones son graves y más severas de lo esperado. La mayor parte del informe estaba ya preparado hace más de dos años.

La primera conclusión es que las técnicas no fueron un medio efectivo para obtener información ni cooperación de los detenidos. En otras palabras, fue un fracaso. La segunda conclusión es que a brutalidad de las torturas es mucho más grave de lo que entonces se dijo. La violencia física fue utilizada repetidamente y la tortura hidropática (waterboarding) causo daños físicos severos. Las torturas psicológicas incluyeron las amenazas de asesinato y violación a las madres de los detenidos. En la cultura musulmana, la madre es sagrada.

Las condiciones en las prisiones eran más duras de lo conocido. Un prisionero murió de frio. Muchos de los prisioneros desarrollaron problemas siquiátricos graves.

El reporte concluye que la CIA repetidamente le proporcionó información incorrecta al Departamento de Justicia, obstruyendo su capacidad de vigilancia sobre el programa. La CIA impidió la vigilancia y la capacidad de decisión efectiva de la Casa Blanca. Las acciones de la CIA complicaron e impidieron las misiones de inteligencia de otras agencias. La FBI y el Departamento de Defensa no tuvieron acceso a los detenidos, impidiendo la obtención de información e inteligencia necesarias.

La CIA manipuló la diseminación de información selecta a los medios de comunicación para moldear la opinión pública antes de su desclasificación. Básicamente, el informe presenta a la Agencia como una institución delincuente y fuera de control. El programa terminó en 2006 debido a que era intrínsecamente insostenible. Muy significativamente, el comité concluye que las acciones de la CIA han dañado seriamente la reputación de Estados Unidos en el mundo, monetaria e intangiblemente. En su totalidad, las conclusiones son una condena inequívoca a las acciones de la CIA en un momento clave de la política exterior norteamericana.

Al hacer pública esta información, Obama ha querido poner punto final a un vergonzoso episodio de la política exterior norteamericana y evitar que con la toma de control republicano del Comité de Inteligencia en enero se entierre para siempre la verdad de lo que no debió suceder nunca. Las pasiones del mundo árabe tomarán forma en estos próximos días y semanas. Esperemos que la calma y la razón prevalezcan y que la comunidad internacional reaccione de manera justa y equitativa.

 



Abogada estadounidense, doctorada en jurisprudencia norteamericana
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