Cataluña a la luz de Escocia o el error de no dejar votar

19 de septiembre de 2014 (11:20 CET)

En Cataluña hay un problema que hay que solucionar por medios políticos. Es un error negar el problema como hace el Gobierno del PP, con el obediente apoyo del PSOE. Todo esto sólo hace que incrementar el sentimiento de agravio creado a raíz de la sentencia del TC y da alas al independentismo más alocado.

El ejemplo de Escocia hoy lo hace patente. Parece que Rajoy y el PP den por hecho que en Cataluña ganaría la independencia.

Es posible, sobre todo si la política del Gobierno y las fuerzas mayoritarias en el Estado se basa sólo en decir NO. Decir NO a que vote la gente, lo cual es fácilmente presentable como no democrático. Al pueblo de Cataluña se le recortó el Estatut que votó y ahora no le dejan votar una salida a la situación política creada.

Hace falta un Gobierno del Estado con capacidad y voluntad política. Capaz de plantear al pueblo de Cataluña alternativas políticas y capaz de acordar una pregunta que plantear a la ciudadanía de Cataluña.

En Cataluña nadie ha demostrado que sea independentista. Lo cual no quiere decir que políticas erróneas de agravios no puedan convertir la independencia en ls solución final. Cataluña lo que quiere es negociar su relación con el Estado.

Es evidente que si se presenta una alternativa entre la independencia y una nueva relación basada en el respeto a las competencias de Cataluña, con blindaje de competencias en temas como la lengua y la educación, y un sistema de financiación justo sería posible una victoria de esta alternativa, lo que permitiría una salida plenamente democrática a partir del "derecho a decidir", al tiempo que se pondría límites al victimismo del independentismo radical.

No hay que tener miedo al pueblo. Una parte importante del pueblo de Cataluña, no toda independentista, ha salido a la calle de forma masiva, pero todavía hay una parte más grande que no se ha expresado, que en su mayoría quiere una salida basada en el "derecho a decidir", pero que en gran parte espera que haya una alternativa de nueva relación.

Escocia demuestra que la mejor salida es la más democrática, una salida acordada entre las partes y que después se deje al pueblo, en este caso el catalán, decidir su futuro. La actitud contraria, la del NO dejar votar, y la de forzar la legalidad sólo comporta división y crispación social. Los políticos están para resolver problemas políticos no para crearlos a partir de decir que las leyes son inamovibles. Una ley se cambia con otra ley.

EL PP responsable del actual clima político en Cataluña, derivado de su campaña demagógica contra el Estatuto de Cataluña, vuelve a ser el responsable principal de la crisis social y política que se pueda producir en Cataluña. El Gobierno del Reino Unido ha demostrado que las apuestas políticas, aunque parezcan arriesgadas, son siempre las mejores y las más útiles.
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