‘Casus belli’ en Chile ante la ampliación de Enersis por Endesa

21 de septiembre de 2012 (19:37 CET)

Contra viento y marea la operación sigue adelante. Con esa intención, Endesa (la eléctrica controlada por la italiana Enel) ha montado el road show con el que hasta el próximo miércoles intentará convencer a los inversores financieros de las bondades de la ampliación de capital de 8.020 millones de dólares (unos 6.170 millones de euros) de Enersis, su filial en Chile. Pero el proyecto no está siendo precisamente un camino de rosas para el grupo presidido por Borja Prado.

A las reticencias de accionistas minoritarios, apoyados por el regulador chileno, se ha unido la coincidencia del inicio de la gira con varios informes que sitúan a Endesa como la compañía más afectada por los nuevos impuestos a las energías menos limpias aprobados por el Gobierno español. Estiman un retroceso en el beneficio operativo en 2013 que, según los cálculos de los analistas, podría en el peor de los casos superar incluso el 10%.

En el invierno austral chileno, el tema de la ampliación se ha convertido en casus belli nacional al tratarse de la mayor capitalización afrontada en la historia del país andino. Se ha dicho de todo para calentar a la opinión pública, con comentarios acerca de que los beneficios de la operación no se quedarían en Chile por las supuestas necesidades de financiación de las empresas matrices, tanto de Endesa como de Enel. Entre los críticos, las administradoras privadas de fondos de pensiones, poseedoras del 13,3% de Enersis, que manejan las jubilaciones de la mayoría de los trabajadores.

La marejada interna llevó a la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS), el regulador del mercado chileno, a rechazar la operación ante la existencia de un conflicto de interés por entender que solo Endesa, el controlador de la sociedad, estaría en condiciones de cumplir con el aporte en participaciones. El rechazo motivó la desconvocatoria de la junta extraordinaria de accionistas que Enersis había previsto para el pasado 13 de septiembre y la dimisión, ante la que se le vino encima, del gerente de finanzas de Enersis en Chile.

Salía así el supervisor chileno en defensa de los accionistas minoritarios de Enersis, poseedores del 39,4% de las acciones, quienes no acababan de ver porqué se les obligaba a aportar en metálico lo que les correspondía --hasta 3.158 millones de dólares (unos 2.430 millones de euros)-- para mantener su participación, mientras Endesa lo haría con sus participaciones directas en Latam. Un experto independiente las valora en 4.862 millones de dólares, casi 3.750 millones de euros. Una tasación sobrevalorada según estiman en Chile y que ha motivado que Enersis, obligada por la SVS, contratara a dos nuevos consultores para que ofrezcan nuevas valoraciones.

En ese road show, Endesa reconoce que opera en Latinoamérica “a través de dos compañías holding bajo una estructura poco óptima”, con una superposición significativa de las participaciones entre Endesa Latam y Enersis, como lo demuestra el hecho de que nueve de las doce compañías en las que Latam tiene intereses ya están consolidadas por Enersis, por derecho propio o a través de acuerdos con Endesa. Por ello, “la transacción tiene por objeto reforzar a Enersis como único vehículo de inversión de Endesa en la región” y, con la captación recursos, acelerar los proyectos de crecimiento que tiene en cartera, sobre todo en Brasil y Colombia, que pasan por la compra de participaciones a minoritarios y las adquisiciones de compañías.

De salir adelante la operación en los términos iniciales, Enersis se convertiría en la principal compañía eléctrica del Cono Sur con casi 9.700 MW de capacidad y una cartera de 11 millones de clientes.
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