Carta a un bachiller

19 de marzo de 2016 (21:00 CET)

Esta semana me han invitado a mi antiguo Instituto de Enseñanza media a realizar una serie de charlas con todos los grupos de bachillerato bajo la temática de la búsqueda de trabajo. Si me permiten, les resumo lo que les dije. Podría ser de interés.

El mundo está experimentando cambios irreversibles. El planeta y la humanidad se enfrentan a un reto enorme de sostenibilidad. Europa se convertirá en un geriátrico mientras los continentes al alza serán África y el subcontinente indio. El Estado del Bienestar que hemos conocido tendrá que luchar para que dé iguales o mejores servicios sin tanto gasto. No se podrá gastar aquello que no somos capaces de producir en ingresos.

El escapismo fiscal de las grandes fortunas y las multinacionales son una lacra. Y mientras tanto, por la sobredimensión del gasto público y el fraude fiscal se cae en un endeudamiento que es un riesgo para la democracia. Habrá una oposición entre Estados eficientes, transparentes, proporcionados contra ineficientes, opacos y desproporcionados.

La burbuja inmobiliaria o financiera nos tendría que curar de errores. Los puestos de trabajo de ganancia fácil se han acabado. No se puede repetir el error, si vienen nuevos tiempos de vacas gordas, donde las industrias y constructoras cojan gente sin haber acabado los estudios.

No podrá ser que el progreso se centre en la acumulación de bienes materiales y el consumo. Caminaremos hacia el bienestar de la felicidad per cápita.

Habrá que pasar del individualismo a la cooperación. De la civilización de aquello rápido a la civilización de aquello lento. En el mundo una dualidad se dará entre desiertos intelectuales o de bajo conocimiento e islas de alto conocimiento en torno a ciudades-nación. Por suerte nuestra Barcelona/Cataluña es una de ellas: la única del Mediterráneo junto con Israel al sur del paralelo donde está Suiza.

Una vez situados en el mundo que viene o que tendría que venir, si no queremos que estalle todo, vamos a ver algunas sugerencias para enfocar el propio currículum laboral.

1. No todo el mundo acaba trabajando en aquello que se ha imaginado de joven o en aquello que ha estudiado.

2. Es improbable que el primer trabajo o vocación sea lo de toda la vida. No hace falta, por lo tanto, angustiarse en la elección.

3. Una cosa es la vocación que, por muchos golpes, muchas veces no puedes llevar a la práctica por la realidad del mercado de ocupación, y la otra es la actividad laboral donde puedes desarrollar todas tus capacidades personales, que no son necesariamente las académicas. Por lo tanto, lo más importante es estar satisfecho del desempeño que uno tiene en el trabajo y en la sociedad.

4. Hay que saber pues, cuáles son las propias aptitudes: persona ordenada, rigurosa, pulida, creativa, charlatana, risueña, seria, etc. Y hace falta que estas aptitudes te las validen quien te conoce.

5. También es importante saber cuáles son nuestros valores. Tanto si trabajas para otro como si montas la propia empresa hay que saber con qué objetivos, que vienen determinados por unos valores: beneficio fácil, beneficio a cualquier precio, finalidad social, finalidad cooperativa, principios éticos y solidarios o finalidades protodelictivas. 

6. Las profesiones en las que se trabajará en los países desarrollados en los próximos años no son ninguna de las que conocemos ahora mismo. Por ejemplo, los millones de personas que se mueven en el mundo de la producción, la venta y la gestión de los móviles eran inexistentes hace 15 años.

7. Todas las profesiones con valores positivos, son dignos; y muchas son necesarias para la comunidad. Sólo hay condiciones laborales indignas o finalidades indignas cuando se trata de perjudicar a otros.

8. En los países mediterráneos la confianza personal pesa mucho en la incorporación laboral. Hay que moverse primero en círculos de gente conocida o familiares. Pero no pidas enchufe. No es ético y es una mala inversión personal.

9. No hay que encarrilar todos los esfuerzos para ser un asalariado. Hace falta también lanzarse y hacer de emprendedor. Una S.L o una cooperativa pueden ser una base para construir un buen equipo joven.

10. Trabajar en el extranjero durante una temporada también es una buena opción.

11. A pesar de la robotización, a los jóvenes de ahora todavía no les tocará la sustitución masiva de ciertos puestos de trabajo por robots. Y en todo caso no actuemos como los luditas, aquellos trabajadores que quemando máquinas pensaban que frenarían la industrialización.

12. Sugerencia final: una vida austera no es menos feliz que una vida consumista. De tus ingresos tiene que salir la comida, el alojamiento, el ahorro por inversiones y el ahorro por emergencias. A cuatro partes iguales. No caigáis en el error de gastar casi todo el sueldo en hipotecas para piso o coche. Si te hipotecas que sea para estudiar.

En todo caso, quien quiera trabajar dando sentido a su vida laboral, que enfoque su búsqueda de trabajo o su creación de nuevas empresas hacia los retos de la sociedad que siguiendo la pista de la OCDE detectó la comisión redactora del Plan Nacional de Búsqueda e Innovación de Cataluña.

Este plan, aprobado por consenso en 2008 entre partidos, sindicados, patronales y universidades, marca los siguientes retos donde Cataluña podría destacar: Mitigación y adaptación al cambio climático. Eficiencia energética y energías renovables descentralizadas. Gestión y planificación del agua para uno uso sostenible. Edificios, ciudades y territorios para vivir, generar valor y convivir.

Alimentos de calidad, saludables y placientes. Prevención y cura en un sistema de salud sostenible, viable y universal. Creación de entornos de aprendizaje efectivos a lo largo de la vida. Excelencia y democratización de los productos y servicios culturales. Emociones y sensaciones para el ocio, el desarrollo personal y el día a día. Cohesión social y gestión de la complejidad social para generar oportunidades. Desarrollo de una sociedad de servicios.

Seguridad de personas, bienes, información y territorios. Generación y gestión del nuevo conocimiento puntero y tecnologías transformadoras. Desarrollo de materiales, sistemas de producción y ecoproductos (economía circular). Innovación, transformación de las organizaciones y nuevas formas de trabajo. Mejora de los mecanismos de governanza socioeconómicos y políticos.

No sé si mis palabras sorprendieron a los y las alumnas de bachillerato. Pero siempre he partido de la base que la verdad es la mejor medicina para la angustia.
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