Carceller: Así se hace rico cualquiera

11 de noviembre de 2013 (17:43 CET)

Acusados de 13 delitos contra la Hacienda Pública y uno de blanqueo de capitales, la Audiencia Nacional ha dictado la apertura de juicio oral al presidente de la cervecera Damm, Carceller Arce, a su padre Carceller Coll y a dos colaboradores de la familia, Serrano Flórez y Pretus Labayen.

Les ha impuesto fianzas en concepto de responsabilidad civil por un valor de 1.437,1 millones de euros, que en pesetas alcanza casi la nada desdeñable cifra de un cuarto de billón.

De paso, la Fiscalía Anticorrupción solicita hasta 48 años y seis meses de prisión para los cuatro. Todo apunta a que la estrella de los Carceller y su inmensa fortuna, nacida al calor del franquismo, empieza su declinar, que puede acelerarse cuando se conozcan cintas grabadas, altamente comprometedoras, para con el ultimo Demetrio de la saga.

Los presuntos delitos: “ocultar sus rentas y patrimonio a la Hacienda Pública española, simulando residir fuera de España, en concreto en Portugal y Reino Unido, con la finalidad de poder ser considerado como no residente y, de esta manera, eludir el cumplimiento de sus obligaciones tributarias en España".

Hace más de tres años, en julio de 2010, algunos medios de comunicación españoles ya se hacían eco de que la Audiencia Nacional “estaba a punto de cerrar” una investigación contra Demetrio Carceller, el patriarca de una de las mayores fortunas de España. Se trata de un presunto delito fiscal, “pesquisas que han provocado el bloqueo de sus cuentas y acciones por valor de 400 millones de euros para responder a una posible deuda con Hacienda”.

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La saga Carceller tiene su origen en el campesinado del turolense Bajo Aragón desde donde el primer Demetrio emigró a Cataluña en busca de mejores oportunidades. Establecido en Tarrasa, llegó a ser ingeniero textil y durante los años de la II República, inició su andadura política en las proximidades de Falange Española.

Durante la Guerra Civil, jugó un papel trascendental, ligado al suministro de carburantes vitales para las tropas de Franco en los primeros instantes de la contienda. Desde entonces, el mundo del petróleo ha estado presente en la familia. Terminada la guerra, Carceller formó parte de la delegación que, al mando de Serrano Suñer, viajó a Berlín con el propósito de acordar la entrada de España en la Guerra Mundial al lado de las potencias del Eje.

El 17 octubre de 1940, Franco le nombró ministro de Industria y Comercio con el encargo de reconstruir la depauperada economía española, adoptando como una de las primeras decisiones la creación del Instituto Nacional de Industria (INI).

Cuando Franco le cesó el 18 de julio de 1945, Carceller era ya uno de los hombres más ricos de España, según sus biógrafos. Señalan que el ingeniero falangista había acumulado su fortuna como consecuencia de que “ninguno de los negocios, empresas, industrias, comercios, permisos de importación, de explotación, negocios bancarios, establecimientos de industrias o su ampliación, o de comercio, ni una sola actividad industrial, comercial o de la banca españolas, puede realizarse sin contar con el beneplácito de don Demetrio Carceller”.

Desde entonces, la dinastía Carceller no hace más que aumentar su poderío económico lejos de las páginas de los medios de comunicación, año tras año, hasta la actualidad. 

Según los biógrafos, su patrimonio, cimentado inicialmente en los negocios petrolíferos (Campsa, Cepsa), energéticos (Hidrocantábrico) y financieros (Banco Herrero), fue continuado por su hijo Demetrio Carceller Coll, mediante el control de la industria cervecera Damm, así como desde la presidencia del Banco Comercial Transatlántico (Bancotrans), del cual fue propietario del 11 % de sus acciones, o su participación en Sevillana de Electricidad.

Pero la expansión de la dinastía Carceller alcanzó su cenit de la mano de Demetrio Carceller Arce, y que, a fecha de hoy, es una de las fortunas más potentes de España e incluso de Europa.

Su inmenso patrimonio se extiende desde sus participaciones en la Bolsa, hasta un amplio conglomerado de empresas como Damm o empresas del sector petrolífero y energético como Disa Corporación Petrolífera, que controla la distribución de carburantes en las islas Canarias, en donde se halla domiciliada por cuestiones fiscales, así como Cepsa, Repsol, Atlántica Petrogas, Gas Natural o Hidrocantábrico.

El emporio se extiende igualmente al sector de las empresas constructoras e inmobiliarias, llegando a ser propietario de más del 6 % de las acciones de Sacyr-Vallehermoso, siendo considerado como uno de los impulsores del “asalto” protagonizado por esta constructora para hacerse con el control del BBVA.

Además, es miembro de consejos de administración de diversas industrias del sector alimentario como es el caso de Ebro-Puleva o Pescanova y de otras empresas diversas como la dedicada a la producción de pinturas CIN-Valentine.

La participación accionarial de Demetrio Carceller Coll en Disa es una muestra del complejo entramado urdido por los Carceller, en connivencia con diferentes abogados y especialistas en la materia.

Así, desde un punto de vista formal, Disa Corporación Petrolífera está controlada por la sociedad holandesa Padlock BV, participada a su vez únicamente por la sociedad de las Antillas holandesas Caloric NV, que es al 100% de la panameña Financiera Intercontinental. A partir de ahí el informe de la Fiscalía retrata una trama empresarial y financiera que ocupa muchas páginas y que recuerda a los montajes que realizara Ruiz Mateos antes de la expropiciación de Rumasa.
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