Camino del monte: el día después del 9N

18 de agosto de 2014 (18:57 CET)

Todavía faltan unas semanas para una nueva Diada y más de dos meses para el 9 de noviembre, día culmen del procés. Ahora, en tiempo veraniego, deberíamos reflexionar qué pasará el día después. Pensando en el escenario más que probable de la no consulta ¿cómo reaccionarán los supuestos líderes de procés? ¿Qué proclamarán la ANC, Òmnium o la dirección de ERC?

Primero, deberíamos recordar las palabras de Artur Mas en el consell nacional de CDC, en noviembre del 2012: “Estos procesos deben ser soportados y empujados por mayorías absolutamente indiscutibles. No vale perder por el 49% o ganar por el 51%”. Algunos enfermos televisivos, ya saben, aquellos de la frase fácil, lo cifraron en el 80%. Sumaban diputados de CiU, ERC, CUP, ICV o PSC, en vez de votos y realidades. Hasta ellos se creyeron las mentiras.

Pero la realidad es más sencilla. La cifra de votantes que podrían vincularse a partidos actualmente pro independencia se ha mantenido casi constante desde 1980. Entre un 30% y un 45% de electores, un 35% del censo. Sin llegar a la mayoría demandanda por Mas, no podemos obviar que ese porcentaje es importante. También se ha radicalizado en los últimos meses. Quizá, han asumido muchas de las mentiras del sistema “de comunicación del Govern” como propias.

Y aquí es donde tenemos un problema. Cómo reaccionará un porcentaje ya radicalizado por el propio sistema. ¿Se echarán al monte? ¿Seguirán los cauces democráticos y aceptarán los hechos consumados? Está claro que algunos ya apuestan por no aceptar la decisión del Tribunal Constitucional. Saltarse leyes ya sabemos que siempre ha sido parte de su discurso. ¿Pero a dónde quieren llegar? ¿Será lícito o más inteligente aplicar la ley contra exaltadores o puede provocar aún más radicalidad?

Viendo la capacidad de razonamiento de líderes como Carme Forcadell o Muriel Casals, parece que el camino no será nada fácil. Recordemos que son personas que siempre han vivido del sistema, y serían unas auténticas desconocidas si no fuera por su posicionamiento radical durante estos años.

Ellas son las primeras que necesitan encontrar una salida ante el fracaso de sus actos. Otro caso será Artur Mas, pero ya sabemos que él por dinero es capaz de encontrar una salida fácil. Siempre ha sido así. Finalmente nos queda ERC, pero también tenemos la desagradable experiencia de que estos sólo quieren arrimarse al poder.

En todas estas salidas, más o menos previsibles, queda un dato preocupante. Si finalmente alguien se echa al monte ¿quién será el responsable moral? Hemos tenido actuaciones políticos pero también muchos actos morales e inmorales. A los políticos los pondrán los votos en su lugar. El daño moral colectivo no parece que tenga una sutura fácil.

Y aunque lamente escribirlo, no quiero acabar sin esta pregunta en voz alta: ¿Alguien duda de que volveremos a tiempos difíciles nunca vistos en años por estas tierras?
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