Cahispa desaparece, herida de muerte por el juez Garzón

23 de marzo de 2014 (21:24 CET)

La veterana aseguradora Cahispa, de Barcelona, quema las últimas etapas de su liquidación y cierre definitivo. En el curso de los últimos meses, el Consorcio de Compensación de Seguros, dependiente del ministerio de Economía, acordó que la cartera de pólizas de decesos se transfiera a La Almudena Seguros y Reaseguros, y las de los restantes ramos se ceda a la firma Ges Seguros.

Además, ahora sale a subasta un paquete de acciones de Mobiliaria Monesa, equivalente al 18% de su capital, que obraba en poder de Cahispa. Monesa es sucesora de la agencia de valores Gaesco. Los propietarios de ésta vendieron el negocio financiero a GVC, perteneciente a Àngels Vallvé, pero retuvieron varios activos inmobiliarios y adoptaron la razón social de Mobiliaria Monesa.

La historia de Cahispa, fundada en 1929 como Caja Hispana de Previsión, está señalada por un suceso aciago, de noviembre de 2006, cuando Baltasar Garzón ordenó la entrada y registro de su sede de la calle Casp. El superjuez pretendía acopiar documentación sobre un fraude masivo, supuestamente perpetrado por los gestores de la compañía.

Luego se desató un alud de filtraciones a los medios de comunicación. Los propietarios de Cahispa, que hasta entonces habían velado celosamente por su intimidad personal y profesional, vieron su nombre arrastrado por el fango en gruesos caracteres.

El caso se fue agigantando de forma exponencial. Garzón imputó a la cúpula entera de la empresa y llegó a cifrar el fraude cometido en la friolera de 1.800 millones de euros, cantidad descomunal que resultaba increíble en una entidad que venía intermediando seguros por valor de apenas 80 millones anuales.

Muchos meses después, el flujo de noticias mediáticas cesó de repente y el caso Cahispa quedó sumido en un espeso silencio. Cuando ya iban transcurridos dos años de total sequía informativa, Garzón largó un auto en el que decretaba el archivo del caso por inexistencia de pruebas.

Pero el daño personal y material ya estaba hecho. El escándalo provocó la fuga en masa de los clientes de Cahispa, ésta ya no se recuperó, las autoridades hubieron de intervenirla y sus gestores fueron despedidos.
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