Bigatà y las cartas marcadas

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04 de agosto de 2010 (19:36 CET)

El president de la Companyia d’Aigües de Sabadell (CASSA), Xavier Bigatà, se ha posicionado públicamente en contra de la OPA planteada por Agbar. Ha dicho que la OPA es hostil y que el precio propuesto por la Societat General d’Aigües de Barcelona es sustancialmente inferior al estimado por un auditor externo.

Muchas veces oímos que hay que respetar el mercado y sus reglas, pero en ocasiones como ésta los acérrimos defensores del mercado se pasan por el forro estas reglas. Según lo estipulado por la CNMV, el presidente de una empresa opada debe actuar escrupulosamente y no expresar su posición hasta que la OPA no esté aceptada por el organismo regulador. Aún así, son los accionistas los que deben expresar su opinión aceptando la OPA vendiendo sus acciones o negándose a hacerlo, caso éste que evidencia su negativa a la operación.

Esta primera regla no ha sido respetada por Xavier Bigatà que nos ha dicho que la OPA es hostil como si nos descubriera la “sopa de ajo”. Evidentemente que es hostil, pues ya en su momento CASSA hizo oídos sordos a las propuestas de Agbar, que cuenta con el 12% del capital de la empresa vallesana.

Curiosamente desde este acercamiento amistoso, las acciones de CASSA han aumentado su precio de forma imparable situándose en 65 euros. La oferta de Agbar sitúa el precio en 71 euros, muy por encima del precio actual y un 20% más por encima del precio medio del último año. Aún así, el presidente de CASSA dice que el precio es irrisorio –oculta seguramente por interés que el pago será en efectivo- argumentando que un auditor independiente –Gabinet Tècnic d’Auditòria- cifra el precio por encima de los 84 euros.

También, el presidente de CASSA se olvida de decirnos que este gabinete auditor es el mismo que auditó las cuentas del Palau de la Música en los últimos años. No apunto nada más en este aspecto, pero saquen ustedes sus propias conclusiones. Sólo decirles que este auditor no encontró ninguna anomalía en el Palau.

Las reglas del mercado están para cumplirlas y si se saltan a la torera para expresar una opinión personal, ésta debe ceñirse a la realidad e informar con todo detalle a los accionistas. No hacerlo, significa también que no se respeta la mínima ética con los accionistas.

Agbar está demostrando que tiene voluntad de mejorar su gran implantación en Catalunya. Hace pocos días hizo pública su intención de crear un centro de I D en Cornellà y ahora ha presentado una OPA sobre CASSA. La opinión positiva o negativa sobre la misma dependerá de los accionistas, pero lo que está claro es que Agbar como el algodón, no engaña. Ha enseñado sus cartas y está dispuesta a jugarlas en una partida diáfana, sin trampas. Sería conveniente que todos hicieran lo mismo. Intentar jugar con cartas marcadas, “chulear” las normas, o decir verdades a medias –o mentiras a medias- no es una buena opción.

Los alcaldes afectados, con el alcalde de Sabadell al frente, han fijado su posición porque no en vano CASSA es una empresa semipública. Han querido fijar los límites de la partida defendiendo inversiones, tarifas, calidad de servicio y puestos de trabajo. Ellos están respetando las reglas del juego. Agbar hasta ahora también. Esperemos que cunda el ejemplo empezando por el todavía presidente de CASSA.
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