Barcelona, 'hub' logístico mediterráneo

02 de junio de 2015 (20:10 CET)

La logística es una de las columnas principales de apoyo para el desarrollo continuo de las economías y su indicador de competencia a nivel global. La creciente internacionalización de las operaciones requiere un especial énfasis en el rendimiento global de las redes de distribución y suministro.

La logística del comercio, o la capacidad de los países y las empresas para exportar productos a los mercados internacionales, es un ingrediente clave para la competitividad económica, el crecimiento y la reducción de la pobreza. La mejora de la logística debe ser una prioridad porque es necesaria para recuperar y mejorar la economía.

Tanto en el Mediterráneo como a nivel mundial el transporte y la logística afectan directamente al precio y la disponibilidad local de alimentos. En algunos países, el impacto de la logística está entre 20-60%  sobre los precios de los alimentos entregados, lo que constituye para algunos países el  40% del coste del trigo importado. Potenciar y mejorar el sector logístico es necesario. La competitividad también es el resultado de la reducción del tiempo y costes de transporte.

Es mucho más caro el comercio de bienes de Túnez con su vecino Argelia que con Francia. Del mismo modo, el coste de comercializar productos agrícolas entre Argelia y Marruecos es dos veces más alto que entre Argelia y España. ¿Qué impide a países que están tan cerca y que comparten idiomas y elementos comunes culturales intercambiar sus  mercancías? El bajo rendimiento logístico crea una pérdida irrecuperable pero su mejora daría un impulso positivo a la economía.

El mapa del transporte mundial está cambiando, emergen nuevos actores y potencias o regiones y nuevas ciudades evolucionan como centros de distribución internacionales, liberar el potencial económico de la región es urgente para ello hay que apostar por la integración y construir una estrategia mediterránea económica y financiera unificada que impulsara las inversiones, la  construcción, modernización y gestión de las infraestructuras imprescindibles, le permita crecer y  competir con otras regiones.

La Unión Europea ha impulsado las autopistas del mar, un sistema de transporte de mercancías competitivo y eficiente que enlazará las principales plataformas logísticas del continente. Esta red de rutas marítimas tendría que conectar en 2020 los principales puertos europeos, y a éstos a su vez con los grandes centros de distribución por carretera y ferrocarril. Estas autopistas también conectaran con el norte de África y el mediterráneo Sur, enclaves estratégicos donde España tiene un papel clave. El objetivo: reducir los costes de transporte y limitar el daño ambiental que genera el transporte por carreteras de millones de toneladas de mercancías anualmente.

Barcelona, por su situación geoestratégica, podría consolidarse como la referencia logística del Mediterráneo. Pero debe dar respuestas a los retos que se avecinan, la apuesta por las infraestructuras debe seguir siendo prioritaria, especialmente por el corredor mediterráneo y la creación de redes y servicios logísticos de mayor eficiencia.

Barcelona como hub logístico para el Mediterráneo representa una alternativa: un híbrido que reduce la tensión entre la integración global y capacidad de respuesta local. Las organizaciones internacionales y regionales como las grandes empresas multinacionales pueden seleccionar a la ciudad como sede, plataforma o como una base natural para cubrir o ampliar su expansión en mercados vecinos o como centro de enlace para todo el Mediterráneo.

Barcelona es el primer centro logístico del Mediterráneo, y tiene las mejores cartas de presentación: dispone de un reducido espacio de un gran puerto para mercancías, pasajeros y cruceros, una de las zonas de actividades logísticas más importantes del sur de Europa, moderno aeropuerto internacional, gran recinto ferial, Zona Franca, Mercabarna, polígonos industriales y parques empresariales. Una gran feria líder del sector SIL. Esta oferta de infraestructuras y servicios dotan a Barcelona una oportunidad para liderar la logística regional.  

El Mediterráneo es el mar donde Asia, Europa y África se encuentran o están muy próximos entre sí. Está rodeado por 500 millones de habitantes. Esta plataforma estratégica es única para facilitar el comercio y la logística a nivel mundial. Pero necesita más integración de las infraestructuras, más interconexión del Sur, las autopistas del mar e impulsar los corredores multimodales, con el del Mediterráneo como prioridad.

La posible integración cambiaría las tendencias, impactaría positivamente en todos los países de ambas orillas, tendría grandes beneficios, atraería empresas internacionales, aumentaría las exportaciones y impulsaría la creación de empleos y de empresas locales. Pero cerrar las brechas existentes entre ambas orillas no será fácil. Sin embargo, lograrlo significaría una red de transporte más efectiva, más comercio y desarrollo.

Hace 2000 años se creó el primer concepto de puerto libre para facilitar el comercio. Hoy, el Mar Nostrum puede volver a ser la gran plataforma logística mundial, pero eso sólo puede hacerse realidad con una alianza regional y su asociación con Europa, y en este escenario Barcelona tiene mucho que aportar y ganar.

El Mediterráneo es decisivo en los flujos entre Este-Oeste, y es la mejor opción para canalizar las cargas. Barcelona es la alternativa más eficaz y ágil también económica frente a otras opciones.
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