Barcelona: Balanzas fiscales e independencia

23 de octubre de 2013 (20:39 CET)

He nacido en Barcelona. En el centro de la ciudad, en la calle Aribau, en el Eixample. En un edificio de 1878. De esos pisos alargados con pasillo interminable, techos altos y artesonados.

Se trata de un edificio de antiguas vigas de madera aún visibles con dos viviendas por rellano hasta la última planta y amplias escaleras de esas que ascienden protegidas por unos posamanos de caoba.

Tiene unos escalones de mármol hasta el principal, y desde entonces son de un más humilde granito blanco y negro hasta la visión de la última planta. En esta altura se encuentran cuatro puertas que conducen a diminutas viviendas donde llegas por una escalera todavía más estrecha, cada vez más empinada y ya sin madera de caoba, sólo hierro.

El destino quiso que naciera en un primero de aquellos históricos pisos de la clase media comerciante. Ni en la planta noble del principal, ni en las plantas altas de la gente más humilde.

A cualquiera que no sea de Barcelona e incluso del Eixample, todo esto le sonará a chino. Pero los que hemos tenido la suerte de vivir allí estamos orgullosos de nuestra calle y nuestros edificios. Hace unos años estuvo a punto de perderse su esencia de barrio, pero la mayoría estamos ahora muy contentos gracias al cambio a gai-eixample sucedido. La diferencia sigue siendo un estigma del lugar.

Por circunstancias de la vida uno ha vivido, y no digamos dormido, en innumerables lugares. Pero la esencia de una niñez bien urbana sigue presente. Uno se siente, por ello, más cercano a un madrileño, parisino o berlinés que a una persona de la Noguera o de la Garrotxa. Uno se pregunta entonces ¿por qué Catalunya quiere ir sola y Barcelona no?

Como una marca en el mundo no cabe duda de que Barcelona es infinitamente más reconocida que Catalunya. Cualquiera que viaje dice antes un I am from Barcelona, que un I am Catalan,  más que nada para no aburrir a la otra parte con una explicación larga.

Si vamos a esa Ítaca mental de los nefastos políticos actuales hasta históricamente es más fácil encontrar y documentar el Condado de Barcelona que el Principado de Catalunya.

También cualquier lector, hasta los más indocumentados, sabe o debería saber que si el PIB de Catalunya con España es sobre el 18%, el de Barcelona con Catalunya es de más del 30%, y si contamos la Gran Barcelona subiría a más del 50%. Y completo ese dato. Yo que tengo la manía de leer e intentar entender a la gente que no comparte mi opinión estoy harto de esa Catalunya que llora porque nos roban.

Entonces si España roba a Catalunya, ¿qué hace Catalunya con Barcelona?. El alcalde de Barcelona, el señor Xavier Trias, ¿Dónde esta su petición de balanzas fiscales de Barcelona versus Catalunya? Porque usted es alcalde de Barcelona no regidor de Catalunya.

Me pregunto, ¿por qué debemos ser insolidarios con el resto de España y ser sumisos con Catalunya? ¿Qué une a un barcelonés de l'Eixample y a un pagès del Pla de l'Estany? ¿Sólo un idioma común? ¿Vamos a montar una Independencia en base a un idioma común? ¿O vamos a leer todos? Así podemos entender que, si negamos la solidaridad con otras zonas de España y en algunos momentos, como no, ellos a nosotros, podemos negarla también dentro de una Catalunya menos uniforme de lo que creemos.

A diferencia de las mentes pensantes, en un modo irónico, de la televisión pública y la política impúdica del país, Catalunya no es un país uniforme. Quizás se hable, aún con poco revuelo informativo, de que la Vall d'Aran no quiere estar en Catalunya en caso de Independencia. Pero que nadie olvide el “problema de Barcelona”.

Muchos somos antes barceloneses que otra cosa. Y ya pensando en corto, ¿por qué no un Partido Nacionalista Barcelonés en unas próximas elecciones?. Si no somos solidarios con España ¿por qué debemos serlo con Catalunya?. Balanzas fiscales entre Catalunya y Barcelona ya. Y, con esos datos, hablen todos o callen para siempre.
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