¡Así no hay quien preste un duro!

23 de diciembre de 2013 (19:50 CET)

Con una reiteración sorprendentemente inusual, de forma recurrente y desde foros teóricamente bien formados, se ha acuñado la coletilla de que “mientras no fluya el crédito…” como fórmula para explicar la deteriorada situación de la economía productiva. Aunque en demasiadas ocasiones el intento de explicación se detiene ahí, sin buscar la relación causa-efecto que debería sustentar el repetido enunciado. Sin embargo, la explicación, viene siendo publicada mes tras mes y la última vez lo ha hecho en niveles de récord.

Nunca hasta ahora la mora había subido tan alto (-13%) en octubre, situándose la cifra total de créditos dudosos en 190.971 millones de euros, consecuencia de la nueva revisión y clasificación de préstamos refinanciados y que según previsiones del Banco de España afectan a un volumen total de 182.400 millones de euros que fueron clasificados como préstamos refinanciados, lo que suponía generar un aumento de los activos en mora por importe de 25.400 millones de euros.

El gran foco de la mora oculta de la banca española se ha “escondido” en la bolsa de créditos refinanciados normales por un total de 88.270 millones, algo que el Banco de España trató de atajar con una nueva exigencia de provisiones sobre aquellos préstamos catalogados como riesgo subestándar. Es decir, que las entidades debían comenzar a provisionarlos con la consideración de que existe el riesgo de que acaben convertidos en morosos.

La noticia de la morosidad récord coincide en el tiempo con otra que pone de relieve que en octubre la banca había experimentado una caída récord en tasa interanual del crédito a las familias del 5,2%, hasta los 793.940 millones de euros, dato que viene a sumarse al hecho de que el recorte en los préstamos superó los 240.000 millones de euros entre agosto de 2012 y agosto de 2013.

Si a ésto añadimos que la suma de todas las provisiones del sistema financiero español asciende a 190.729 millones de euros, según los últimas cuentas del Banco de España, es fácil comprender que el sistema está más centrado en cumplir con los cambios regulatorios que en prestar dinero para reactivar la economía, a la vez que resulta razonable entender que los bancos estén supliendo la mala marcha del negocio tradicional y las dificultades en España con la inversión en deuda pública, algo que los propios banqueros y bancarios dicen no desear, pero que es algo a lo que se ven obligados dado que hoy en España es difícil ganar dinero con la tradicional actividad de intermediación de la banca, consistente en recoger dinero con una mano y prestarlo con la otra.

Va para tres años en que buena parte de la banca doméstica está trabajando a pérdidas en lo que es el puro negocio bancario y solo se salvan las entidades de gran tamaño y las que tienen una cuenta de resultados con fuerte influencia de mercados exteriores como América Latina o el Reino Unido, y el apoyo recibido del BCE ha servido para salvar los muebles y poco más.

En este contexto y como reflejo de que durante 2013 el sistema bancario español ha hecho sus deberes y, por ello, las tensiones monetarias se han reducido al tiempo que se mejora el acceso a los mercados de capitales. Conviene poner en valor el hecho de que en noviembre, el préstamo neto del BCE a las entidades de crédito españolas se redujo el 35% sobre el mismo mes del año anterior y un 6,1% respecto al mes anterior, siendo el octavo mes consecutivo de caídas interanuales a la vez que supone más de 15 meses con caídas mensuales consecutivas.

En opinión de los analistas, aunque se progresa adecuadamente, el nivel actual del recurso al BCE indica que las tensiones en los mercados de capitales permanecen y por lo que, entre otros aspectos, el presidente del BCE ha declarado que la política de liquidez continuará en 2014, año en el que el foco estará más en el peso que tenga la deuda soberana española en el balance de los bancos debido a que, en términos relativos, todavía está en zona de máximos (11,3% s/activo bancos), incluso tras considerar que en junio el saldo de la deuda soberana española en el balance de los bancos ha frenado su escalada y ha flexionado a la baja en octubre tras registrar cuatro meses consecutivos de reducciones.

La conclusión, hoy como ayer es: reducción de márgenes, menos crédito y más caro, al menos hasta que la Unión Bancaria Europea sea una realidad a finales de 2014 y se restablezcan en su totalidad los índices de confianza en el sistema financiero.


Post-it:

Para que un préstamo refinanciado pueda seguir siendo considerado como normal, tiene que cumplir unas duras exigencias que hagan altamente probable la recuperación de todos los importes debidos. Para ello se tomarán en consideración factores tales como la inexistencia de un dilatado periodo de carencia, cuotas mensuales que no superen un porcentaje significativo de los ingresos recurrentes en el caso de los particulares o la adición de nuevos avalistas de indudable solvencia o de nuevas garantías eficaces.

Por el contrario, se convertirán de "subestándar" a "dudosos" (una definición que indica que la deuda será difícilmente recuperable y por tanto exige a cambio más provisiones) todos los créditos en los que "se evidencie acusada debilidad en la capacidad de pago del prestatario". Factores tales como "la existencia de garantías eficaces, el otorgamiento de periodos de carencia en la amortización del capital superiores a 30 meses, o la procedencia de refinanciaciones o reestructuraciones previas", especifica el supervisor.
Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad