Artur Mas o el fraude a la consulta

14 de octubre de 2014 (11:53 CET)

Artur Mas se ha quitado la "careta" y ha demostrado que su objetivo último es electoralista y que, en ningún caso, tiene que ver con la consulta.

Durante semanas, el Govern ha defendido que lograría celebrar una consulta tal y como se había acordado con el resto de partidos partidarios del derecho a decidir.

Los medios públicos dependientes del Govern han venido inculcando este compromiso. A pesar de todo esto, ahora Mas se desvincula de los acuerdos, ya no se trata de una "consulta con plenas garantías democráticas" y la sustituye con una especie de encuesta a quien quiera participar, sin ninguna garantía de pluralidad democrática.

Asimismo, enseña su última carta, la de verdad y la que desea. Se trata de unas elecciones plebiscitarias donde quiere concurrir con una lista conjunta y programa común, con CDC y ERC, y que las plantea como un referéndum por la independencia.

Mas ha hecho un fraude evidente al objetivo de la consulta y ha puesto de manifiesto que ésta nunca ha sido su objetivo. Su objetivo ha sido siempre el de mantener su poder político. No importa el no llevar a cabo el "derecho a decidir", su objetivo es la permanencia a cualquier precio.

Ahora con las elecciones plebiscitarias vuelve a plantear un objetivo futuro también discutible, las elecciones plebiscitarias. ¿Cómo puede plantear las elecciones plebiscitarias como un referéndum, cuando de las elecciones salen unos parlamentarios que tienen unas facultades legales, entre las que no está la de proclamar la independencia unilateral? Hay que tener en cuenta que para hacer una reforma del Estatut es necesaria una mayoría cualificada. ¿Qué mayoría sería necesaria para declarar la independencia?

Mas ahora plantea una consulta de "feria". Es evidente que ningún partido serio que defienda una consulta con plenas garantías la puede aceptar, tanto si está a favor o en contra. Ahora se trata únicamente de fomentar la participación de los votantes independentistas si es posible, y que vaya a votar quien quiera en una consulta sin garantías de ningún tipo, ni de pluralidad ni de seriedad. Lo que significa no sólo crear frustración, sino crear más crispación social y ruptura de la cohesión. Todo por un afán electoralista y de supervivencia. La "consultilla" que ahora propone es un nuevo acto electoral de la campaña de Mas.

Desde un primer momento, ni CiU ni ERC han sido partidarios reales de la consulta y del "derecho a decidir". Para Mas y CiU el objetivo era subirse a la ola independentista y cabalgarla para ver si le servía para esconder sus políticas antisociales.

ERC también tenía otros objetivos políticos. Principalmente, el de consolidar su carácter de primer partido en Cataluña y hacerlo en las próximas elecciones municipales, lo que le daría una raíz fuerte y poder político en el ámbito local. Por eso ERC, en principio, no era partidario de unas elecciones plebiscitarias en lista única y prefería ir poco a poco consolidando su posición partidaria de una declaración unilateral de independencia.

La consulta era un objetivo prioritario y estratégico sólo para las fuerzas de la izquierda minoritaria. ICV-EUIA porque consideraba la necesidad de que la ciudadania hiciera efectivo su derecho a decidir y otros como la CUP porque se planteaban la posibilidad de que la movilización social se plasmara en una mayoría de votantes por la independencia.

Ahora se ha llegado al fin del juego. El consenso mayoritario sobre la consulta se ha roto. Mas ha evidenciado que su objetivo nunca ha sido la consulta, sino el tacticismo más evidente e ir quemando etapas para una futura campaña electoral donde pueda aparecer como el presidente que más ha hecho por Cataluña.

En definitiva, se ha acabado una etapa que ha demostrado que estamos en manos de un presidente que actúa como un "trilero" y que es capaz de llevar a cabo un fraude en un tema tan serio como era una consulta ciudadana que se debía convocar con plenas garantías democráticas.

Todo esto sin ocultar el hecho de la responsabilidad del gobierno del PP que es el responsable principal, por su actuación pasada y presente, de la situación de desafección que se vive hoy en Cataluña.
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