Aritmética convergente y divergente

27 de mayo de 2014 (00:00 CET)

En las noches electorales se dicen muchas cosas. El viento se las lleva y a otra cosa. El pasado domingo, quienes estaban interesados por el resultado se pudieron ir a la cama con la percepción de una victoria arrolladora de ERC y con la idea de que, a pesar de que CiU se llevó otro fracaso, lo que realmente contaba --según Artur Mas- era la suma de los votos pro-derecho a decidir.

En todo proceso democrático, las percepciones cuentan mucho. Eso hace conveniente contrastarlas con la realidad. No es imprescindible elevarse a la teoría de conjuntos o al álgebra. Con un poco de la vieja aritmética es suficiente.

¿De verdad puede ser determinante para el futuro de Catalunya un resultado logrado con una abstención del 52,6%? En todo caso y respecto a ERC, es arriesgado dar por hecho que el 26,67% de los votantes, del 47,4% que fue a las urnas, indica que la gran mayoría de los ciudadanos de Catalunya desean la independencia para mañana, como si estuviera a la vuelta de la esquina.

Algunas cifras. El censo electoral vigente es de 5.501.875 posibles votantes. Votaron 2.531.629 y hubo 2.960.2346 abstenciones. Dieron su voto a ERC un total de 594.246 electores. De cinco millones y medio de votantes censados, ERC rebasó en poco el medio millón.

 
Ni la participación ni la suma dispar de ERC y CiU dan para una extrapolación indicativa de un sí clamoroso a la secesión
Evidentemente, es el mejor resultado de ERC en toda la etapa de la transición pero ¿es de suficiente cuantía como para avalar una representatividad in extenso de la Catalunya de hoy? ¿Da ese millón de votos tanto margen como para pensar que la consulta es un objetivo general e irreversible? Es más: si las elecciones europeas --como se dijo-- eran un ensayo general para la consulta independentista, ni la participación ni la suma dispar de ERC y CiU dan como para una extrapolación indicativa de un sí clamoroso a la secesión.

Corresponde al orden mitológico que el incremento de la participación haya sido una legitimación del proceso secesionista. Por ejemplo: Madrid o Valencia tuvieron una mayor afluencia de votantes sin que allí esté en juego algo tan sustancial como separarse de España.

Del mismo modo, con una participación del 47,4%, ¿qué sentido tiene sumar resultados de partidos cuya adhesión al plan independentista es más bien heterogénea? ¿Es lo mismo CiU a la baja que ERC al alza? ¿A qué clase de consulta se adhiere ICV? ¿Es realmente de considerar que los votos de la izquierda radical que es Podemos se sumen a los votos de la coalición que sustenta el gobierno de la Generalitat?

Quedan debilitados PP y PSC en Catalunya y prosigue el hervor independentista, ciertamente, pero ERC no ha ganado unas elecciones. Ni más ni menos, ha sido la lista más votada en Catalunya para unas elecciones al Parlamento Europeo que de hecho son de circunscripción única. La ley es así. Dichosa aritmética, enojosa ley.
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