Apostar por la ciudad = crecimiento

14 de febrero de 2013 (17:30 CET)

A pesar de la situación económica adversa que padecen muchos países de la Unión Europea (UE) y del Mediterráneo, Barcelona junto a otras grandes ciudades han sorteado la crisis con los hoteles más llenos gracias a los congresos, eventos y sobre todo el turismo urbano. Así evitaron perder negocio y trabajo.

La reputación de Barcelona y su modelo de colaboración ya sea en la organización de grandes eventos políticos, deportivos, culturales y económicos o en la creación de consorcios mixtos, es un espejo al que otras ciudades miran.

Pero es un modelo capaz no sólo de atraer inversión o turismo, sino un know how exportable gracias a las experiencias acumuladas por empresas --públicas y privadas-- que ha creado un sector local de gestión urbana capaz de competir a nivel internacional y aprovechar las grandes oportunidades. Para las empresas, el mundo urbano es un mercado en desarrollo con un potencial enorme.

Actualmente, el 50% de la población mundial vive en ciudades. Esta cifra se incrementará a un 75% en el 2025, lo que indica que la población urbana se encuentra en una fase de crecimiento continuo y que ha superado el umbral simbólico del 50%, y en la próxima década, habrá cerca de 500 ciudades con más de un millón de habitantes, incluidas varias "mega ciudades" con más de 20 millones de habitantes.

Pero las ciudades están en una situación económica paradójica. Conducen al desarrollo, reciben la mayoría de las actividades industriales y comerciales, su contribución a la riqueza nacional fluctúa según los países entre 50-80% del PIB. Aunque ese papel privilegiado no le aporta recursos propios en la mayoría de los casos. Los gobiernos nacionales recogen los ingresos producidos por estas actividades sin una redistribución justa.

Las ciudades son el tractor económico y el motor del crecimiento. Como generador principal de empleo y de la riqueza de un país, producen bienes y prestan servicios que fortalecen las oportunidades económicas para todo el territorio.

En su esfuerzo por promocionarse se enfrentan a múltiples retos y se convierten en un espejo amplificador de las dificultades con las que se encuentran los países en una globalización que no les favorece y a la que les cuesta adaptarse.

Pero sólo serán capaces de hacer frente a sus mayores retos si cuentan con herramientas de gestión adecuadas. En este sentido, la asociación público-privada adquiere cada vez más importancia como modelo de participación activa de todos en beneficio del crecimiento de la ciudad que es la suma para el desarrollo del país.

Es evidente que, respetando el ámbito tanto de los ayuntamientos como del sector privado pueden y deben hallar iniciativas de interés común.

Los ejemplos que se pueden mostrar en campos como el de la planificación estratégica, la promoción exterior de la ciudad, la cogestión de infraestructuras o el apoyo a las pymes ponen de manifiesto que esta línea de diálogo y cooperación es una buena práctica que ha dado resultados satisfactorios en muchos lugares.

A pesar que en buena parte de las ciudades del Mediterráneo este diálogo todavía es insuficiente, no obstante, hay experiencias exitosas en ciudades como Barcelona o Milán entre otras que demuestran que dicha colaboración permite afrontar proyectos de interés estratégico y contribuir de forma importante a su desarrollo.

Es importante priorizar el buen gobierno, la concertación con los diferentes agentes de una ciudad, siempre que se establezca el marco institucional que garantice su transparencia y que permite actuaciones de mayor envergadura y asegure  la estabilidad en las opciones estratégicas que la ciudad emprende.

Las ciudades están en constante competencia por atraer o retener a grandes empresas, instituciones, eventos, talentos, y visitantes. El papel que desempeña la identidad es clave para alcanzar el éxito. El carácter único y la identidad de muchas ciudades están cada vez más amenazados por la presión de la estandarización. En consecuencia, posicionarse para proteger una imagen y construir una reputación, se ha convertido en una cuestión fundamental.

Las campañas de publicidad están siendo sustituidas por la narrativa de largo plazo y por estrategias globales
, uno de los factores clave es definir el ADN de una ciudad y cómo las diferentes partes interesadas pueden unirse detrás de este objetivo. Es por ello que varias ciudades apuestan por la promoción de su identidad como prioridad en su agenda pública y presupuestaria.

Pero son varias las condiciones y diversos los procesos que dan forma a la identidad de una ciudad y su competitividad y su atractivo como por ejemplo: la calidad del medio urbano, el desempeño de la economía local, la satisfacción de los residentes, la identidad de la comunidad y el sentido de cohesión. Estos factores, tomados en su conjunto, garantizaran el éxito.

Las ciudades del futuro son aquellas innovadoras y emprendedoras
que se adaptan a un nuevo mundo digital conectado para ofrecer nuevos empleos y nuevas soluciones y salidas económicas. Son variables, fundamentalmente, de la identidad y la marca propia. Porque una ciudad es atractiva mientras sea diferente.
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