A pesar de Colau, días de gloria se le avecinan a Telefónica

22 de junio de 2015 (14:13 CET)

No ha pasado desapercibido para los analistas financieros internacionales la dura respuesta que el presidente de Telefónica, César Alierta --con 4.938.417.514 de acciones cotizando-- dedicaba a la veintena de miembros del minoritario sindicato Alternativa Sindical de Trabajadores (AST) dispuestos a reventar la reciente Junta General de Accionistas.

Les acusó de vivir "en un mundo imaginario", de "no representar a nadie" y de buscar la desaparición de la compañía. El convenio de Telefónica está firmado por el 90% de los representantes sindicales, CCOO y UGT, incluidos, y el cabreo de Alierta tenía cierto fundamento.

La cuestión, que hubiera sido irrelevante y no hubiera merecido ni un par de líneas en las crónicas cotidianas del acto, tenía su razón de ser en tanto en cuanto los huelguistas se habían encerrado recientemente en unas instalaciones de Telefónica en la Ciudad Condal y habían recibido el apoyo público y explícito de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau.

Este respaldo, posteriormente, se amplió a las redes sociales, gracias al apoyo del secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, al criticar la labor de la operadora de telefonía y dando "su apoyo a los trabajadores".

Marcando la senda de lo que puede ser la gestión de la edil barcelonesa, Colau habrá exigido al alcalde saliente, Xavier Trias, para que sólo prorrogara seis meses el contrato que une al consistorio con la operadora, en lugar de un año, por lo que en vez de pagar 3,2 millones de euros se abonarán 1,6 millones, quedando el resto pendiente del "cumplimiento de los derechos laborales de los trabajadores".

El conflicto sindical y la respuesta municipal, más emblemático que efectivo, coincide en un momento en el que los analistas consideran que la recuperación macro y del mercado de telecos en España, los cambios estratégicos en países como Brasil, Alemania y Reino Unido y el impacto potencial más limitado en otros como Venezuela y la reestructuración en México, permitirán a Telefónica regresar a la senda del crecimiento de ingresos y a reducir significativamente la presión en márgenes.

Telefónica calcula que la adquisición de la alemana E-Plus generará unas sinergias superiores a 5.000 millones de euros y la de la brasileña GVT de 4.700 millones. Además, Digital Plus también aportará ingresos en este apartado, cifras que algún analista considera cortas.

En su opinión, la venta del negocio en Reino Unido tendrá un impacto muy significativo en la deuda del grupo, que bajaría hasta unos múltiplos más que razonables, recordando que Telefónica ingresaría otros 1.360 millones una vez que la compradora, Hutchison Whampoa, alcanzara el nivel de cash flow estipulado, lo que abre distintas posibilidades a la teleco española en materia de reforzar inversiones en mercados clave o de remuneración al accionista.

Otras de las opciones que tiene Telefónica serían la de elevar su participación en mercados como Alemania (62,5% actual) o Brasil (70,1%) y/o reforzar su posicionamiento en países como México o Colombia.

Pero no todo van a ser luces. Las sombras aparecen también en el horizonte. La que más preocupa a Telefónica es la posibilidad de que la cadena qatarí Al Jazeera desembarque en España de la mano de Mediapro, con una oferta conjunta por los derechos televisivos de la Liga española de fútbol y la Copa del Rey a partir de 2016, último año en el que los derechos se negocian de forma individual.

El interés de Al Jazeera por la adjudicación de los derechos del fútbol supondría un incremento del precio de las ofertas en la puja e incluso la posibilidad de que Telefónica perdiera el concurso y con él el negocio y la rentabilidad futura que se sustenta en la televisión de pago.

Los derechos televisivos de las temporadas 2016 y 2017 (los ofertados de manera conjunta) podrían salir a la venta en julio, y su valor podría alcanzar los 1.200 millones de euros el primer año, y llegar a los 1.500 millones el último año.

Post-it

Cash flow o flujo de caja es un indicador en el que se agregan a los beneficios en un periodo dado, las amortizaciones y las provisiones. Las amortizaciones son un coste que no supone una salida del dinero y contablemente suponen una minoración del resultado del ejercicio, pero no implican desembolso alguno. Otro tanto ocurre con las provisiones.

A través del cash flow se trata de responder a las dudas acerca de si una empresa va a ser capaz de cumplir con sus compromisos de pagos y el efectivo que una empresa es capaz de generar en un periodo dado, lo que tiene una importancia capital, aunque en ocasiones no resulte una tarea fácil.

Aunque se trata de un término que se sigue usando mucho, ha cedido relevancia ante el avance de otros como el ebitda, acrónimo de Earnings Before Interest, Taxes, Depreciation, and Amortization (beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones), es decir, el beneficio bruto de explotación calculado antes de la deducibilidad de los gastos financieros. (Fuente BBVA)

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