2014 dará carpetazo definitivo a la crisis económica mundial

09 de septiembre de 2013 (17:54 CET)

La recesión económica en la eurozona, apoyada por Alemania y Francia, ha pasado. España, con casi toda seguridad, ofrecerá datos positivos en su crecimiento durante el tercer trimestre.

EEUU, parece haber encontrado las vías para asentar su crecimiento y en definitiva la revitalización de la economía mundial ha comenzado a asentarse en los meses de verano. Así pues, en 2014 los analistas de referencia prevén un crecimiento del PIB global del 3,7% (3,0% previsto en 2013), un ritmo no muy distinto al vigente en los años que precedieron a la Gran Recesión.

Esta mejora de expectativas ofrece además algunas características diferenciales respecto de los últimos ejercicios: Por primera vez en los últimos años, la mejora descansará sobre todo en las economías avanzadas, que registrarán una aceleración, del 1% al 2%.

No obstante, el crecimiento previsto es modesto si consideramos la reducida utilización de la capacidad instalada. El legado de la crisis financiera y/o inmobiliaria --más en Europa que en EEUU-- sigue pesando e impide que la fase de recuperación alcance tasas de crecimiento capaces de reducir sustancialmente las elevadas tasas de desempleo.

La inflación se mantendrá por debajo de los objetivos fijados por los bancos centrales de modo que los tipos de interés oficiales se mantendrán estables hasta 2015.

Las economías emergentes, sostendrán tasas de crecimiento en 2014 (5,7%) apenas superiores a las de 2013 (5,3%). En algunos países tan relevantes como China, se manifiestan algunos problemas estructurales que, en ausencia de nuevas medidas, pueden llegar a reducir sus ritmos de crecimiento potencial.

La moderación en el precio de las materias primas y una cierta reducción de la liquidez también pesarán sobre el crecimiento, especialmente en aquellos países con una posición externa menos sólida y menor margen de maniobra de la política económica.

Los riesgos de un escenario negativo extremo, que en gran medida estaban ligados a la crisis de la eurozona, han quedado atrás. Los progresos en la corrección de desequilibrios de las economías periféricas, las políticas más graduales de ajuste fiscal, los avances en la construcción de la unión bancaria y el mayor compromiso del BCE en la gestión de la crisis han permitido superar los momentos de mayor inestabilidad financiera --aunque la situación está lejos de normalizarse--.

Los principales supuestos sobre los que descansan estas previsiones son los siguientes:

1- La Reserva Federal de EE.UU. comenzará a reducir el ritmo de compra de activos (85.000 millones de dólares mensuales en la actualidad) de forma ordenada en el último trimestre de este año para suspenderlo totalmente hacia mediados de 2014.

2- El análisis de balances y los estrés test a que serán sometidos los bancos europeos durante el primer semestre de 2014 reducirán sensiblemente el vínculo entre riesgo soberano y bancario y la fragmentación de los mercados financieros.

3- La economía china, tras la desaceleración registrada en los últimos trimestres, estabilizará su crecimiento en ritmos del 7,5% (con una composición algo más orientada al consumo y los servicios), gracias a las medidas selectivas de estímulo adoptadas por las autoridades, que están acompañando al Plan de reformas estructurales.

En ese contexto, los precios de las materias primas sostendrán una suave tendencia a la baja, incluso en el caso del petróleo, en el caso de que la crisis siria no se extendiera al resto de la región.

—Carlos Díaz Güell es editor de 'Tendencias del Dinero', publicación económico-financiera de circulación restringida
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